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Esta frase se escucha con frecuencia en los hogares de Estados Unidos, especialmente los que tienen niños pequeños. ¿Qué debes hacer si a tu hijo o hija lo diagnostican con el virus H1N1, la misma gripe porcina? En Vida y Salud te damos algunos consejos para que le proporciones los mejores cuidados en tu casa.

Si ya te dijeron esta frase o temes que pronto te la dirán, no hay razón para que entres en pánico, pues afortunadamente el virus afecta de forma moderada a la mayoría de las personas. Sólo necesitas comprender bien cómo se transmite la gripe porcina y cómo brindarle los cuidados adecuados a tu hijo para que se mejore pronto.

¿Por qué se contagian más fácilmente los más pequeños? En primer lugar, los niños tienden a ser más vulnerables que los adultos a contraer enfermedades infecciosas. Y en segundo lugar, porque en las escuelas y en los centros de cuidado se presenta el ambiente adecuado para que el virus se propague de una manera sencilla.

Como cualquier otro virus de la influenza (o flu, como se le llama en inglés), el virus H1N1 se transmite de persona a persona, al entrar en contacto con la saliva, la tos y los estornudos de alguien ya infectado. Por eso los niños suelen contagiarse fácilmente en la escuela, pues se encuentran buena parte del día en espacios cerrados compartiendo de todo con sus compañeros de clase y amiguitos, desde el lápiz y el borrador, hasta el termo del agua y los juegos.

En cuanto a síntomas que causa, la gripe porcina también se parece mucho a la influenza típica: dolor de cuerpo, fiebre, escalofrío, tos, estornudos, dolor de garganta, goteo o congestión de la nariz. En algunas ocasiones, puede causar vómito y diarrea.

Si tu hijo empieza a tener algunos de estos síntomas, la buena noticia es que no necesitas brindarle cuidados diferentes a los de cualquier otra gripe o influenza.

  • Tu hijo debe quedarse en casa cuando tiene el virus H1N1, desde que aparecen los primeros síntomas hasta 24 horas después de que la fiebre haya bajado por completo. Esto se debe no sólo a que necesita cuidados especiales, sino además para evitar que contagie a los demás, especialmente a sus compañeros de clase. La única razón para salir de casa es para ir al médico.
  • Ubícalo en una habitación sólo para él y evita que la comparta con alguien más, especialmente con un hermano. Y limpia las superficies sólidas de uso frecuente con un desinfectante aprobado por la Agencia Protectora del Ambiente (EPA, por sus iniciales en inglés), ya que los virus pueden permanecer allí por varios días.
  • Separa sus platos, vasos y cubiertos para que nadie más en la casa los use.
  • Asegúrate que descanse, necesita mucho descanso.
  • Dale a beber bastantes líquidos para mantenerlo hidratado (de acuerdo a su edad). Para los niños más grandes algunos ejemplos incluyen: agua, caldos (consomé) , jugos, Gatorade y otras bebidas deportivas (evita las que tienen cafeína).
  • Puedes darle Acetaminofén (Tylenol) o Ibuprofeno (Advil, Motrin) para ayudar a bajar la fiebre y a mejorar el dolor de cuerpo. Pero recuerda dársela en las dosis indicadas para niños y (el Ibuprofén, sólo si son mayores de 2 años). Siempre siguiendo las instrucciones en la etiqueta. Pero no le des aspirina por el riesgo de que desarrolle el Síndrome de Reye.
  • Cúbrele su boca y su nariz con un pañuelo o con su propio brazo cuando tosa o estornude.
  • Lávale las manos frecuentemente, especialmente después de toser,  estornudar o de sonarse la nariz.
  • Si tu hijo padece de otras condiciones médicas crónicas como diabetes, enfermedad del corazón, asma o enfisema, debes llevarlo de inmediato al médico pues va a necesitar un tratamiento especial.
  • Dependiendo de la edad del niño, hay ciertos síntomas o signos que indican que lo debes de llevar al médico o a una sala de emergencias o llamar al 911 de emergencia, dependiendo de la gravedad. Estos incluyen: si tiene dificultad para respirar, si tienes dificultad para despertarlo, si tiene dificultad para comer, si no tiene lágrimas al llorar, si no está tomando suficientes líquidos, si tiene coloración azulosa de la piel, si está muy irritable, si tiene fiebre con erupción en la piel, si se mejora de los síntomas, pero luego se empeoran otra vez y aparece fiebre o tos. Y, desde luego, si tienes dudas, siempre es mejor llamar al médico o llevarlo a un examen.

Con estos cuidados y una buena atención del médico cuando es necesaria, tu hijo puede aliviarse en menos de dos semanas y volver a vivir su vida normalidad en la mayoría de los casos. Incluso, muchos niños no necesitan medicamentos antivirales para recuperarse de la gripe porcina.

Pero, si notas que tu hijo no reacciona de forma positiva a tus cuidados o que sus síntomas empeoran, acude de inmediato al médico para evitar complicaciones mayores como problemas respiratorios graves, neumonía, deshidratación severa que dañe los riñones, etc.

Si la gripe porcina llega a tu hogar, no te desesperes, pues hay grandes posibilidades de combatirla con el amor y los cuidados que sólo mamá y papá saben brindar.

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