El sueño y ejercicio para el corazón podrían ser más importantes de lo que se pensaba. Un nuevo estudio publicado en Nature sugiere que dormir bien y mantenerse físicamente activo puede ayudar a reducir parte del riesgo cardiovascular asociado a determinados cambios genéticos que aparecen con la edad.
La investigación, publicada en la revista Nature y liderada por científicos de la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai, aporta una noticia esperanzadora: incluso cuando existen factores genéticos que aumentan el riesgo de enfermedad cardiovascular, los hábitos saludables siguen marcando la diferencia.
Sueño y ejercicio para el corazón: qué ocurre con el paso de los años
A medida que envejecemos, algunas células de la sangre pueden acumular cambios genéticos de forma natural.
Estos cambios aparecen en unas células de la médula ósea que producen los glóbulos blancos, encargados de defender al organismo frente a infecciones y otros problemas.
Con el tiempo, algunas de estas células pueden empezar a multiplicarse más de lo normal y favorecer la inflamación. Esto puede contribuir a la acumulación de grasa en las arterias y aumentar el riesgo de infarto o ictus.
Los investigadores señalan que este fenómeno es relativamente frecuente:
- Afecta a aproximadamente una de cada cuatro personas mayores de 70 años.
- Está presente en cerca de la mitad de las personas mayores de 80 años.
Más de 90.000 personas participaron en el estudio
Para averiguar si el estilo de vida podía influir en este proceso, los científicos analizaron datos de casi 83.000 personas del Biobanco del Reino Unido y de más de 8.400 participantes del programa estadounidense All of Us.
Además, realizaron experimentos en animales para entender mejor qué ocurría dentro del organismo.
Los resultados mostraron que las personas que practicaban actividad física de forma regular tenían menos células alteradas relacionadas con este riesgo cardiovascular.
Sueño y ejercicio para el corazón: los hábitos parecen “calmar” las células dañinas
Uno de los hallazgos más interesantes fue que dormir bien y hacer ejercicio no solo benefician al corazón de forma general.
Los investigadores observaron que estos hábitos parecían actuar directamente sobre las células alteradas, frenando su crecimiento y reduciendo su capacidad para favorecer la formación de placas en las arterias.
El doctor Cameron McAlpine, profesor asociado de Medicina y Neurociencia de la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai y autor principal del estudio, explica: “Hemos descubierto que el sueño saludable y el ejercicio pueden influir selectivamente en las células inmunitarias con mutaciones de hematopoyesis clonal, reprimiendo su expansión y su capacidad para promover la formación de placas dañinas en las arterias del corazón”.
Un beneficio especialmente importante en algunas personas
Los investigadores observaron que el efecto era especialmente evidente en personas con determinadas mutaciones genéticas relacionadas con un mayor riesgo cardiovascular.
La doctora Teresa Gerhardt, investigadora posdoctoral del laboratorio de McAlpine y autora principal del trabajo, destaca: “Nuestro estudio mostró que el sueño saludable y el ejercicio pueden contrarrestar los efectos perjudiciales de ciertas mutaciones relacionadas con la edad que aparecen con el tiempo en las células madre que producen nuestros glóbulos blancos”.
En otras palabras, los hábitos saludables parecían ayudar a que estas células se comportaran de forma más parecida a células sanas.
Un motivo más para cuidar el descanso y mantenerse activo
Los autores recuerdan que el estudio no significa que dormir bien o hacer ejercicio sustituyan a los tratamientos médicos.
Sin embargo, los resultados refuerzan una idea cada vez más clara: el estilo de vida puede influir en nuestra salud incluso cuando existen factores genéticos que no podemos cambiar.
Por eso, mantener una rutina de actividad física y dormir las horas necesarias sigue siendo una de las mejores inversiones para proteger el corazón.
Preguntas y respuestas
¿Qué descubrió este estudio?
Que dormir bien y hacer ejercicio podrían ayudar a reducir parte del riesgo cardiovascular asociado a ciertos cambios genéticos que aparecen con la edad.
¿Quiénes podrían beneficiarse más?
Especialmente las personas mayores, ya que estas alteraciones celulares son mucho más frecuentes a partir de los 70 años.
¿Significa que los hábitos saludables eliminan el riesgo genético?
No. Pero sí podrían ayudar a reducir algunos de sus efectos negativos sobre el corazón y las arterias.
¿Qué hábitos se asociaron con un menor riesgo?
Dormir lo suficiente y realizar actividad física de intensidad moderada o vigorosa de forma regular.
¿Cuál es el mensaje principal del estudio?
Que los genes influyen en la salud cardiovascular, pero no determinan completamente el futuro. Los hábitos diarios también cuentan y pueden marcar una diferencia importante.
Por Karla Islas Pieck
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