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iStock_000010122682XSmall_Mateus2Un fármaco que se utiliza como parte del tratamiento contra la epilepsia ha mostrado tener resultados efectivos para combatir la dependencia al alcohol. Aquí te contamos más detalles sobre este hallazgo, que abre nuevas esperanzas en la lucha contra el alcoholismo.

Un grupo de investigadores del Instituto de Investigaciones Scripps, en California,  Estados Unidos, ha encontrado que un fármaco que actualmente se usa para tratar la epilepsia puede tener buenos resultados en el control del alcoholismo.

Se trata de la denominada gabapentina, una medicina que logra buenos resultados en cuanto a la abstinencia y la reducción en el consumo de alcohol, ya que es efectiva para disminuir la ansiedad, la depresión, el insomnio y otros síntomas que pueden acompañar a la abstinencia. Otra de las ventajas es que, a diferencia de otros antiepilépticos, no causa vómitos, náuseas ni descamación en la piel, como efectos secundarios.

Para llegar a estas conclusiones, que fueron publicadas en la revista JAMA Internal Medicine, los investigadores evaluaron la evolución de 150 personas de alrededor de 40 años de edad que tenían una dependencia al alcohol moderada (bebían seis o siete copas por día, cinco días a la semana). Los dividieron en grupos: a unos les dieron un tratamiento placebo (es decir, sin ingredientes activos), a otros les indicaron que tomaran 900 miligramos de gabapentina en pastillas y al resto le dijeron que tomaran 1,800 miligramos de la misma medicina.

Así hallaron que, luego de 12 semanas, quienes habían recibido las dosis altas consiguieron una abstinencia total cuatro veces mayor que el grupo placebo: 17 por ciento el grupo que tomó 1,800 miligramos, 11.1 por ciento los que tomaron 900 miligramos y solo 4 por ciento los del grupo placebo.

Todavía es necesario que se continúe investigando más el uso de la gabapentina contra el alcoholismo. Por eso, hasta tanto no ocurran nuevos descubrimientos al respecto, no se puede considerar a la gabapentina como tratamiento sustitutivo, pero sí como un aliado más para combatirlo.

Actualmente, se estima que una de cada 25 muertes en el mundo se produce a causa del alcohol. Es que si el alcohol se apodera de tu vida (aunque pienses que no eres alcohólico), puede resultar difícil controlarlo. El alcoholismo es una enfermedad que no se define por la cantidad de alcohol que se consume, sino por la reacción del organismo ante el alcohol y cómo piensa y actúa la persona cuando bebe.

Las personas que sufren de alcoholismo dependen física y emocionalmente del alcohol. Si dejan de beber, empiezan a sentir síntomas de la abstinencia, como temblores o sudoración, entre otros. Además, la necesidad de beber alcohol se vuelve progresiva, cada vez necesitan más cantidad y no pueden dejar de beber.

Adicionalmente, es claro que las personas que sufren de alcoholismo no beben un trago en reuniones sociales para pasarla bien, ya que en general, las personas que tienen este problema, a menudo beben a escondidas, sin importarles las consecuencias negativas que pueda tener en su vida laboral o familiar, como perder el empleo, sufrir accidentes por embriaguez y hasta ser protagonista de episodios de violencia doméstica.

Los alcohólicos tampoco pueden controlar la bebida aunque sepan que es la causa principal de cirrosis (una enfermedad que destruye el hígado) o que puede producir infartos y aumentar el riesgo de desarrollar cáncer o sufrir sangrado del tubo digestivo, daño a las neuronas, cambios en el ciclo menstrual de las mujeres, disfunción eréctil en los hombres, inflamación del páncreas (pancreatitis) y daños en el bebé, en el caso de mujeres embarazadas.

Por todo esto, si crees que el alcohol se está apoderando de tu vida, no dejes que te gane y pide ayuda. Y si quien tiene problemas con el alcohol es algún familiar o ser querido, tampoco te des por vencido, pide asesoramiento profesional. Convivir con un alcohólico es un problema familiar y siempre tendrás posibilidades de actuar para mejorar la salud de tu familia. No es cuestión de vergüenza. El alcoholismo es un enfermedad que requiere tratamiento, es importante pedir asesoramiento especializado.

Imagen © iStockphoto.com / Mateus2

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