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Si has tenido algún golpe, dolor muscular o moretón seguramente algún amigo o familiar (normalmente las abuelas o mamás) han recurrido a o te han recomendado ponerte pomada de árnica, pero ¿qué es?, ¿cómo funciona?, ¿qué dice la ciencia? Conoce más de esta flor amarilla cuyos beneficios parecen ser muchos.

Estas flores largas crecen sobre las grandes montañas del Norte y el Centro de Europa (por supuesto que hoy además ya se cultiva en muchos sitios aparte de su lugar de origen). Sus hojas son suaves y se ha usado desde hace mucho tiempo como una medicina tradicional en países como Austria y Alemania.

Se dice que usar el árnica internamente puede ser tóxico, pero aplicada en la piel, se le conocen muchas propiedades para curar torceduras y moretones. Se usa generalmente en pomadas y cremas que alivian los dolores musculares pero también hay quienes aseguran que puede causar alergias cutáneas o salpullido (erupciones).

Como todo suplemento debe usarse con precaución hacerlo acompañado de un especialista que conozca tu salud y siempre monitorear los cambios que puedas tener (esto incluyen las posibles interacciones de esta hierba con algún otro medicamento que estés tomando).

Cómo se usa

El árnica normalmente se aplica externamente, en la piel para dolores de todo tipo, generados por torceduras, golpes, etc. Sus presentaciones suelen ser en ungüentos, pomadas e incluso la planta fresca en gel. Es anti-inflamatoria, calmante y ayuda considerablemente para curar hematomas y esguinces. No se recomienda usar si tienes, además del golpe, una herida o sangrado.

Ingerida, el árnica es tóxica, salvo que se use en preparaciones diluidas tipo homeopatía o tinturas. Aunque, de acuerdo los Centros Nacionales de Salud Complementaria e Integrativa de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, pos sus siglas en inglés), hay muy poca evidencia que apoye que la homeopatía proporcione tratamientos efectivos para condiciones específicas. Y aunque algunas personas creen que como los remedios están muy diluidos es poco probable de que puedan causar efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos o hierbas, lo pueden hacer. Hay que estar alertas a esto y notificarle al médico si se utiliza cualquier tratamiento para que él o ella lo sepa también.

Algunas investigaciones señalan que ayuda a disminuir el daño que sufre la retina de quienes padecen diabetes pero hay pocos estudios que respaldan estos beneficios por lo que hay que seguir haciendo más pruebas antes de que se pueda establecer si realmente funciona con este propósito.

También se usa en diarreas prolongadas (especialmente con niños) tomada pero en dosis muy pequeñas, homeopáticas, para controlar y disminuir las evacuaciones constantes. Recuerda que son pequeñas cantidades para evitar intoxicaciones. Y es necesario realizar más estudios científicos para este uso también.

En gel, se ha usado para curar la osteoartritis, tratar el dolor y rigidez que causa y auxiliar para desinflamar, mucha gente la usa también en dosis homeopáticas para aliviar dolores luego de una operación. Y, nuevamente en este caso, aunque los estudios iniciales sugieren que podría funcionar, los reportes son mixtos y es necesario realizar estudios adicionales.

Contraindicaciones

En Estados Unidos, la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) la ha declarado insegura por los efectos adversos al comerla, pero en otros países como Canadá o Alemania se usa ampliamente en dosis pequeñas.

Puede aumentar la presión arterial, el ritmo cardiaco, causar calambres, fiebre, caída de pelo, cálculos biliares, problemas renales, problemas respiratorios, gastroenteritis aguda, vómito, náuseas y hasta puede ser abortiva.

De hecho, por esa estimulación que puede provocar en el útero, no se recomienda su uso ingerido durante el embarazo, tampoco se recomienda durante la lactancia, para evitar posibles reacciones alérgicas al bebé.

También hay un riesgo potencial de que interactúe con medicamentos anticoagulantes como la warfarina o con sustancias como la bromelina (que se encuentra en las piñas, por ejemplo) ya que tanto el árnica como estas dos hacen que la sangre se diluya.  Por eso, en casos en que esté indicado que el paciente tome un anticoagulante para evitar que tenga coágulos que obstruyan su torrente sanguíneo, combinar dos o más sustancias que tengan el mismo efecto, podría potenciarse y provocar sangrados peligrosos.

Si eres alérgico o muy sensible a cualquier planta de la familia de las Asteráceas o Compuestas, como la caléndula, la manzanilla, la dalia, el crisantemo, la margarita, el girasol, la caléndula, artemisa o diente de león, por decir algunas, hay que evitarla y, aunque en general es segura, (si se ingiere en cantidades homeopáticas) también hay que cuidar su uso si tienes la piel demasiado sensible y no aplicarla por períodos muy largos.

Es difícil saber con qué otras hierbas o medicinas puede interactuar, porque falta realizar estudios científicos y profundizar la investigación pero se sabe que el árnica puede interactuar con algunos anestésicos y contraponerse a los medicamentos que reducen o controlan la hipertensión.

Aumenta el sangrado si se combina con otros anticoagulantes y puede afectar a quienes toman medicinas para reducir el colesterol además de que reacciona con medicinas y hierbas con efectos anti-inflamatorios.

Así que aunque en general es una hierba que se conoce en muchos ámbitos y se usa y recomienda ampliamente, la investigación científica dice que es segura sólo dentro de ciertos rangos de acción y que también tiene varios efectos colaterales que no se escuchan normalmente.

Es muy importante que antes de seguir una terapia alternativa (dejar las terapias convencionales por la ayuda de hierbas o suplementos) o una terapia complementaria (usar la medicina convencional y apoyarte en otros caminos, como las plantas), consultes a un especialista que conozca todas las medicinas que tomas y te pueda asesorar en tu tratamiento sin que arriesgue tu salud.

 

Actualización de un artículo originalmente publicado en el 2011.

Imagen © iStock / ucius

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