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Los piojos son la pesadilla de los padres que tienen niños de edad escolar. No tienen nada que ver con la suciedad. Los piojos y las liendres, que son sus huevos, se contagian por contacto directo con alguien que los tiene o por compartir peines, cepillos, bufandas, audífonos u otros objetos que entren en contacto con la cabeza. Ya en casa, pueden caer en la cama, en los sofás o sillones y en las alfombras y propagarse desde allí.

La clave para deshacerse de los piojos es detectarlos rápidamente. Si notas que uno de tus hijos se rasca la cabeza, revisa su cuero cabelludo. Si encuentras piojos, la mejor opción es lavar el pelo de todos en casa con un champú pediculicida que venden en las farmacias. Es mucho más eficiente que el peine de antaño.

También tendrás que lavar todas las sábanas y la ropa en agua caliente y pasar la aspiradora en las alfombras, los muebles con tela y los asientos de automóvil. No tienes que lavar al perro o al gato, ya que los piojos no viven en los animales, sólo en los humanos.

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