A menudo escuchamos que «somos lo que comemos». Sin embargo, solemos ver la nutrición como una herramienta para el presente: perder peso o tener más energía hoy.
La ciencia acaba de confirmar algo mucho más profundo y esperanzador. Nuestras elecciones en el supermercado y en la cocina son, literalmente, minutos y años que le estamos ganando al reloj. Y esto independientemente de la herencia genética con la que hayamos nacido.
Ganar tiempo al tiempo a través del plato
Un nuevo estudio, publicado en la revista Science Advances, ha seguido de cerca a más de 103,000 participantes del Biobanco del Reino Unido durante más de una década. Los resultados son contundentes: adoptar una dieta saludable alrededor de los 45 años se traduce en una ganancia de entre 1.9 y 3 años de vida para los hombres, y entre 1.5 y 2.3 años para las mujeres.
Lo más fascinante del hallazgo es que este beneficio se mantiene firme incluso cuando se tiene en cuenta la susceptibilidad genética. Es decir, aunque no poseas los llamados «genes de la longevidad», una buena alimentación actúa como un poderoso escudo protector. Como explica la Dra. Esther López García, catedrática de Medicina Preventiva y Salud Pública, en declaraciones al Science Media Center de España: «aquellos que siguen una dieta saludable, definida de cinco formas diferentes, tienen menor riesgo de morir prematuramente, independientemente de si sus genes son más o menos ‘longevos’».
Los patrones que marcan la diferencia
El estudio analizó cinco modelos alimenticios distintos, pero todos con un denominador común: la apuesta por lo natural y lo vegetal. Los mayores beneficios se observaron en:
- Hombres: La mayor ganancia de vida se asoció con la Dieta de Reducción del Riesgo de Diabetes (DRRD).
- Mujeres: El impacto positivo más alto se vinculó con la Dieta Mediterránea Alternativa (AMED).
Para el profesor Fernando Rodríguez Artalejo, profesor de Medicina Preventiva y Salud Pública en la facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, la clave reside en la sencillez de estos cambios. Seguir una dieta óptima implica «comer bastantes frutas y verduras, la preferencia por cereales integrales frente a los refinados, y consumir proteínas principalmente de origen vegetal, minimizando el consumo de bebidas azucaradas y otros productos ricos en azúcar y/o sal».
La esperanza no tiene fecha de caducidad
Uno de los mensajes más poderosos de esta investigación es que el cuerpo humano es increíblemente agradecido. Aunque los 45 años parecen un punto de inflexión ideal, la mejora en la alimentación sigue ofreciendo recompensas incluso en etapas avanzadas de la vejez.
De acuerdo con los datos analizados, mejorar la dieta a los 80 años todavía puede prolongar la vida hasta dos años en hombres y un año en mujeres. Como bien apunta el profesor Rodríguez Artalejo: «Nunca es tarde para mejorar la dieta, pues seguir una dieta óptima a los 80 años se asocia a una ganancia de hasta dos años de vida».
Este estudio refuerza la idea de que, si bien no podemos cambiar nuestro ADN, sí tenemos el poder de decidir qué ponemos en nuestro plato cada día para asegurar una dieta saludable para la longevidad y, sobre todo, una mejor calidad de vida en los años por venir.
Preguntas y respuestas
¿Cuánto tiempo de vida puedo ganar si mejoro mi dieta a los 45 años?
Según el estudio, los hombres pueden ganar hasta 3 años y las mujeres hasta 2.3 años de esperanza de vida si adoptan patrones alimenticios saludables.
¿Influye mi genética en los beneficios de una buena alimentación?
El estudio demuestra que los beneficios de una dieta saludable para la longevidad son significativos independientemente de si tienes una predisposición genética a vivir muchos años o no.
¿Qué tipo de dieta es la más recomendada según este hallazgo?
Se destacan la Dieta Mediterránea Alternativa (especialmente en mujeres) y la Dieta de Reducción del Riesgo de Diabetes (especialmente en hombres), ambas ricas en vegetales, granos integrales y bajas en azúcares.
¿Es útil mejorar la dieta si ya soy una persona mayor?
Sí. El estudio indica que incluso a los 80 años, optimizar la alimentación puede sumar entre uno y dos años adicionales de vida.
¿Qué alimentos debería priorizar para vivir más?
Se recomienda priorizar frutas, verduras, cereales integrales y proteínas de origen vegetal, mientras se evitan las bebidas azucaradas y los alimentos con exceso de sal o azúcar refinada.
Por Karla Islas Pieck
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