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Ten mucha precaución si te dicen que un tratamiento para el cáncer es “milagroso”, “curativo”, “revolucionario”, “maravilloso”, “transformativo” o “innovador”

Aunque es cierto que para obtener información acerca de tu caso en particular tu médico es la persona más calificada, frecuentemente tienes dudas después de tu visita, antes de verlo o acerca de las novedades en salud o en algún miembro de tu familia. Es muy importante que selecciones bien donde obtienes esa información. A veces, los medios exageran tratamientos que no están probados y otras veces pueden darte información equivocada para tratar de venderte productos. Esta columna te informa sobre un estudio al respecto.

Es muy importante dónde obtienes tu información cuando de salud se trata. Una publicación reciente revela que 100 artículos describieron a 36 medicamentos para el cáncer utilizando palabras como “milagrosas” e “innovadoras” a pesar de que la mitad de esas medicinas no se habían aprobado por la Agencia de Alimentos y  Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) y en el 14% de los casos ni siquiera se habían probado en humanos todavía.

El Dr. Vinay Prasad que además de ser médico especializado en hematología y oncología, tiene una maestría en salud pública de Oregon Health Science University en Portland, Oregon y Matthew V. Abola, un estudiante de medicina en Case Western Reserve University School of Medicine en Cleveland, recientemente publicaron en el medio profesional JAMA Oncology sus hallazgos en cuanto a la exageración con la que se describen ciertos campos que están de moda, como la investigación del cáncer, utilizando términos que llaman superlativos incluyendo: “milagroso”, “curativo”, “revolucionario”, “maravilloso”, “transformativo”, “innovador”, “un home run (jonrón, como en beisbol)”, etc. etc.

Abola leyó cada uno de los artículos que ambos investigadores encontraron en su búsqueda en Google en la categoría de noticia y los superlativos junto con la frase “medicina para el cáncer”. El análisis incluyó los detalles del medicamento citado como su mecanismo de acción, la clase a la que pertenecen, si se había aprobado por la FDA, si los estudios clínicos se habían realizado en humanos, cuáles habían sido las conclusiones científicas y quién había escrito los superlativos.

En cáncer hay diferentes clases de medicamentos. Por clase, de los 94 artículos que mencionaron uno de 10 superlativos identificados en 97 ocasiones acerca de 36 medicamentos diferentes (ya que 3 artículos no mencionaron a ninguna medicina por nombre), los medicamentos que mencionaron con más frecuencia por clase fueron:

  • los de terapia dirigida 47%
  • los citotóxicos 25%
  • los inhibidores del punto de control inmunológicos (inmunoterapia) 14%
  • las vacunas del cáncer 8%

Para que te des una idea, la mitad de estos medicamentos no se había aprobado por la FDA para el tratamiento de ninguna enfermedad o condición y el 14% de las medicinas que se habían descrito con superlativos para el tratamiento del cáncer sólo se habían estudiado en cultivos de células, en ratones, pero no se habían realizado estudios en humanos.

Más de la mitad de las veces — el 55% — los superlativos fueron utilizados por periodistas sin otras atribuciones. Pero en el 27% de los casos, los médicos utilizaron estas palabras en los artículos; el 9% fueron expertos en la industria y en el 8% de los casos fueron pacientes. En un caso incluso un miembro del Congreso de Estados Unidos utilizó un superlativo para describir una medicina para el tratamiento del cáncer.

Si bien se han logrado muchísimos avances en el tratamiento de varios tipos de cáncer y muchas otras enfermedades, hay varias vacunas y otros medicamentos contra el cáncer que históricamente no han mostrado beneficios. Según Prasad y Abola, los periodistas podrían no tener la habilidad de identificar las terapias médicas más prometedoras o qué magnitud de beneficio merece un superlativo.

Y en este caso ni siquiera te están tratando de vender productos…

Pero cuando sí te tratan de vender algún producto, debes de tener aún más precaución. Y esto es cierto aunque se respalden con reportes de “expertos” que hayan publicado, ya que existen muchas revistas y publicaciones en el Internet que no tienen ningún valor científico. Es importante saber quiénes son los expertos: ¿trabajan en centros universitarios o instituciones reconocidas? y ¿han publicado en revistas o publicaciones especializadas en el Internet que están revisadas, aprobadas y reconocidas por otro profesionales de la salud?

Ten precaución. Se trata de tu salud y/o la salud de tu familia.

 

Imagen © iStock / RyersonClark

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