Comparte este artículo:

¿Tienes una enfermedad que provoca la inflamación de los pulmones y la falta de aire? Si es así, ¡fíjate en lo que comes! Algunos alimentos que se consumen con frecuencia pueden agravar los síntomas de estas enfermedades, hasta el punto en que a veces el enfermo necesita hospitalización. Es el momento de tomar medidas: reduce o elimina por completo su consumo en tu hogar.

Las condiciones que inflaman los pulmones y dificultan la respiración, como el enfisema y la bronquitis crónica, suelen conocerse por el término general de “enfermedad pulmonar obstructiva crónica” (EPOC), y sus principales desencadenantes son el humo del tabaco y la contaminación ambiental. Sin embargo, hay un factor poco conocido que contribuye a agravar sus síntomas que puedes controlar.

Un nuevo estudio reportado en un comunicado de prensa por la Fundación Europea del Pulmón (European Lung Foundation) reveló que los nitratos que se usan para preservar las carnes curadas producen una sustancia que puede dañar el tejido pulmonar. Si los pacientes que padecen de EPOC consumen estas carnes con frecuencia, empeoran los síntomas de la enfermedad y aumentan los riesgos de requerir hospitalización.

El estudio se realizó en 274 pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), que reportaron entre otras cosas su consumo de carnes curadas, como jamón, salame (salami), salchichas de cerdo y tocino, durante un período promedio de dos años.

Pero eso no significa que tengas que eliminar totalmente las carnes curadas de tu dieta. Lo perjudicial es el exceso. Basta con que reduzcas la cantidad para que puedas saborearlas sin peligro. Si vas a comer jamón, por ejemplo, una rodaja al día es suficiente. Más de eso, puede provocarte problemas si padeces de EPOC.

Además de limitar las carnes curadas, otras acciones (como dejar de fumar y hacer ejercicios regularmente) pueden ayudar a prevenir las crisis.

Cómo puedes prevenir o retrasar la evolución de la EPOC si tú o algún miembro de tu familia la padece:

  • Lo primero: no empezar a fumar, o dejar de fumar si ya lo haces. Esto sólo puede contribuir a prevenir las complicaciones y demorar el progreso de la EPOC. Si no tienes suficiente fuerza de voluntad, recuerda que existen programas y productos para combatir la adicción al tabaco, y tu médico puede recomendarte uno.
  • Evita la exposición al humo de segunda mano o tabaquismo pasivo (el que respiras, aunque no fumes, cuando estás cerca de una persona que fuma).
  • Evita el uso de irritantes pulmonares, entre ellos los limpiadores caseros que producen emanaciones fuertes.
  • Trata de no salir de casa cuando haya contaminación ambiental significativa o mucho polvo.
  • Haz ejercicio. El ejercicio mejora la utilización del oxígeno por el cuerpo. A los pacientes con EPOC, les resulta más fácil practicar ejercicios de bajo nivel de esfuerzo, que aumenten la resistencia muscular (como caminar o montar bicicleta fija) y les faciliten así las actividades diarias. De todos modos, si padeces de EPOC, debes parar a la menor molestia; y (¡muy importante!) no diseñes por tu cuenta un programa de ejercicios. Consulta con tu médico antes de iniciar tu plan de ejercicio.
  • Sigue al pie de la letra el tratamiento que te indique el médico. Estos tratamientos te ayudan a respirar con más facilidad, muchas veces con la ayuda de medicamentos como expectorantes y broncodilatadores.

Así que ya lo sabes: si padeces de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), o simplemente si te falta el aire y tienes dificultades para respirar, haz ejercicio moderados (bajo supervisión médica) , aléjate de los productos que irritan las vías respiratorias, protégete de la contaminación ambiental y suspende o reduce tu consumo de embutidos, hot dogs, salchichas, tocino… ¡Tus pulmones te lo agradecerán!

Imágen © iStockphoto.com / nicolebranan

Comentarios