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El dolor de la pared torácica, conocido como costocondritis, no tiene nada que ver con el corazón; pero cuando es un dolor agudo que aparece repentinamente o de forma gradual, puede parecerse al asociado con un ataque cardíaco.

La Mayo Clinic Health Letter ofrece una visión general sobre esta afección que normalmente es pasajera. La costocondritis se debe a la inflamación del cartílago flexible que conecta las costillas con el esternón y puede afectar a cualquiera, incluso a niños, siendo más común entre las mujeres y las personas mayores de 40 años.

La costocondritis puede causar dolor en una zona específica, normalmente sobre un solo lado del esternón, y en uno o más sitios donde las costillas se unen al esternón.  El dolor generalmente es agudo, aunque también puede ser sordo o constante.  Además, el dolor también puede presentarse con la respiración profunda o la tos y puede intensificarse cuando se levantan los brazos.

La costocondritis generalmente no puede verse en las radiografías del tórax ni en otros exámenes por imágenes que podrían realizarse para descartar otras causas posibles.

La costocondritis normalmente no pasa por sí sola y el tratamiento se enfoca en controlar el dolor mientras con el tiempo pasa la sensibilidad. En algunos pacientes, el dolor persiste varios meses.  Cuando los síntomas son leves, los analgésicos de venta libre pueden aliviarlos; pero cuando los síntomas persisten, el médico podría recetar antidepresivos o analgésicos.

Mayo Clinic Health Letter recuerda a los pacientes que siempre busquen atención urgente para cualquier opresión y dolor nuevo o inexplicable que sientan en el pecho que dure más de unos minutos.  Para aquel dolor que es menos alarmante o aquella sensibilidad en el esternón que no mejora, lo prudente es hacer una cita con el médico para determinar la causa.

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