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Unos especialistas de la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer de la Organización Mundial de la Salud confirmaron que el humo del diesel produce cáncer del pulmón, y posiblemente también de la vejiga, y consideran que la exposición a este combustible debería disminuirse a nivel mundial. Y tú, ¿qué tipo de vehículo usas a diario? ¿Crees que en tu ciudad hay mucho humo de diesel?

Los combustibles suelen ser costosos. Entre ellos, el diesel siempre ha sido una opción más económica, por eso muchas personas prefieren autos con esos motores. Por ese mismo motivo, los camiones y los vehículos para el transporte público en general también suelen usar el diesel. Pero al andar, esos vehículos emanan o despiden humo por el caño de escape que, al parecer, tiene la posibilidad de producir cáncer.

Ya en el año 1988, los expertos de la Agencia Internacional de Investigación sobre el cáncer (IARC) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) habían clasificado al humo del diesel como un “probable carcinógeno”, ubicado en el denominado “grupo 2A”.

Ahora, ante los resultados de nuevos estudios, han cambiado esa categoría y han subido al humo del diesel al ‘grupo 1’, donde se encuentran los factores que causan cáncer con seguridad, como el plutonio y la radiación ultravioleta (por otro lado, también mantienen a la gasolina como “posiblemente carcinógeno”, en el “grupo 2B”).

En el caso del humo del diesel, los especialistas afirman que hay “suficiente evidencia” para afirmar que aumenta el riesgo de desarrollar cáncer del pulmón (así es que no sólo el humo del cigarrillo es un riesgo para desarrollar esta enfermedad), y que hay “evidencia limitada” para decir lo mismo sobre el caso del cáncer de la vejiga.

Para llegar a esta conclusión, los expertos se basaron en un trabajo publicado en 2011 que revelaba la relación entre la exposición al diesel y el desarrollo de cáncer pulmonar en 12,315 mineros en los Estados Unidos, que estuvieron expuestos a altas concentraciones de esta sustancia.

A la luz de estos datos, se vuelve más necesario controlar las emisiones de estos gases, que no sólo provienen de los automóviles y de los camiones sino también de otros medios de transporte como de los barcos y de los trenes. Asimismo, de las plantas de generación de energía eléctrica que también usan diesel para funcionar y, por lo tanto, emiten estos gases.

Ante este panorama, una nueva preocupación sobre la salud de las personas se suma a la que ya existía por el bienestar del medioambiente, en relación con los denominados combustibles fósiles, que ha llevado a la incorporación de normas sobre la emisión de gases y mejoras en los combustibles durante los últimos 20 años (por ejemplo, se ha reducido el contenido de azufre del combustible).

Por su parte, los fabricantes de automóviles continúan investigando y diseñando modelos de vehículos que usan otras fuentes de energía que no le hacen tanto daño al medioambiente y que posiblemente también sean menos dañinas para la salud humana.

Pero todavía no es suficiente. Mientras la industria y la ciencia continúan buscando nuevas alternativas, tú también puedes aportar tu granito de arena. Corrobora el estado de tu automóvil y el tipo de combustible que utilizas. Y si se trata del diesel, usa tu automóvil con moderación. De ese modo, no sólo estarás cuidando al medioambiente sino también – ahora lo sabemos – la salud de tus pulmones y la calidad de vida en general, no sólo tuya sino también de tu familia y de quienes te rodean.

Imágen © iStockphoto.com / Patrick Herrera

 

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