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Si no sabes que estás embarazada, puede ser que ni siquiera te des cuenta de tu primer mes de embarazo. Pero tu cuerpo sí lo va a sentir, y los cambios y síntomas físicos o psicológicos no tardarán en aparecer.

Tu primer mes de embarazo empieza en el momento de la concepción, es decir, cuando uno de tus óvulos es fecundado por un espermatozoide de tu pareja. A partir de este momento a tu bebé se le llama embrión, y sólo desde el tercer mes se le llama feto.

Cambios en tu cuerpo

Tan pronto quedas embarazada, tu cuerpo empieza a cambiar y a prepararse para cuidar al embrión.

  • Tu producción hormonal aumenta, por lo cual se interrumpen tus períodos menstruales, aumenta la sensibilidad en tus senos y podrías notar cansancio y quizá mareos.
  • Quizá sientas náuseas y vómito por las mañanas. Estos se deben tanto a los cambios hormonales como a trastornos digestivos.
  • Los trastornos digestivos, aunque incómodos porque te provocan acidez y ardor estomacal, son una respuesta normal del cuerpo a los cambios.
  • Las reacciones frente a la comida son muy frecuentes. Puedes sentir un repentino rechazo por algunos alimentos que antes comías normalmente, o puedes tener antojo de comer cosas que antes nunca comías.
  • Te podrían aparecer manchas en la piel y quizá se enrojezcan tus encías.

Cambios emocionales

Les pasa casi a todas las mujeres. Aunque no estés enterada de tu embarazo, las hormonas y los cambios en tu cuerpo podrían alterar tus emociones y te podrían volver extremadamente sensible. Por eso podrías sentir que tu estado de ánimo sube y baja fácilmente y que te irritas o te deprimes sin tener motivos. Muchas veces podrías sentir ganas de llorar de repente, deseos de estar sola o dificultad para concentrarte en algo.

Cuando ya sepas que estás embarazada, los cambios emocionales podrían aumentar un poco pues esta nueva situación te podría genera desconcierto, y no sabes si sentirte alegre por la vida que empiezas o triste por la que dejas atrás.

Además, podrías empezar a preocuparte por la salud del bebé, qué va a suceder con tu trabajo, los cambios que llegan a tu vida, cómo mejorar tu situación económica, etc. Esas preocupaciones son normales e inevitables, y a la vez podrían generan tensión en tu cuerpo, ponerte ansiosa y disparar los cambios de estado de ánimo.

Pero no te asustes, todo esto se normal y los síntomas son diferentes en cada mujer. Además, ninguno es tan serio ni dura tanto como para impedirte disfrutar de una de las etapas más lindas en la vida de una mujer, el embarazo. Por eso, lo mejor es hacerte a la idea y aceptarlos, así pasarán más rápido.

Y, por cierto, ¡Felicidades!

Imagen © Thinkstock / AnaBGD

Actualización de un artículo originalmente publicado en el 2009.

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