¿Qué es?
La hemorragia subaracnoidea es el sangrado de una arteria dañada que sale a la superficie del cerebro. Este sangrado causa dolor de cabeza repentino y muy severo, y se lo considera una urgencia médica. La hemorragia subaracnoidea es un tipo de accidente cerebrovascular (ACV) y puede dañar el cerebro.
La sangre de la hemorragia subaracnoidea fluye hasta el espacio entre el cerebro y el cráneo, donde se estaciona. Allí se mezcla con el líquido cefalorraquídeo que protege el cerebro y la médula espinal. A medida que la sangre se mezcla con el líquido cefalorraquídeo, la presión que rodea el cerebro aumenta. El incremento de presión puede interferir con la función cerebral.
Durante los días inmediatamente posteriores a la hemorragia, la irritación química por la sangre coagulada alrededor del cerebro puede hacer que las arterias cerebrales sufran un espasmo. Un espasmo arterial puede dañar el tejido cerebral y causar un ACV. Este proceso puede ocasionar nuevos síntomas durante los primeros días posteriores a la hemorragia subaracnoidea, como debilidad de un lado del cuerpo, dificultad para hablar o pérdida del conocimiento.
Cada año, aproximadamente 30.000 personas en América del Norte sufren de hemorragias subaracnoideas. A menudo, la hemorragia subaracnoidea se produce porque se rompe una protuberancia en la pared de una arteria. Esta protuberancia con forma de saco se denomina aneurisma. Una hemorragia subaracnoidea también puede ocurrir porque la sangre filtra desde una maraña de vasos sanguíneos llamados malformación arteriovenosa.
Ruptura de aneurisma: varias arterias mayores forman un círculo en la base del cerebro. Cuando una hemorragia subaracnoidea está causada por la ruptura de un aneurisma sacular, el aneurisma usualmente se localiza donde un vaso sanguíneo se bifurca de estas arterias grandes. Aproximadamente el 20% de los pacientes que han tenido una hemorragia subaracnoidea tienen aneurismas múltiples. Aunque no es posible predecir cuando se romperá un aneurisma, es muy probable que se rompa cuando ha alcanzado los 7 milímetros de diámetro o más. En la mayoría de los casos, una persona que tiene un aneurisma nunca presenta síntomas que se relacionen con el aneurisma. De los 11 millones de personas en Estados Unidos que sufren de al menos un aneurisma sacular en el cerebro, cada año solo aproximadamente una de cada 400 personas de este grupo experimenta una hemorragia subaracnoidea.
Malformación arteriovenosa (MAV) filtrante: es una marañaanormal de vasos sanguíneos que conecta una arteria y una vena en el cerebro. La MAV se forma accidentalmente antes del nacimiento. Puede formarse casi en cualquier área del cerebro o en la médula espinal, pero normalmente se forma cerca de la región posterior del cerebro. Una MAV puede aparecer en varias generaciones de una misma familia y son más comunes en los hombres. El sangrado de una MAV casi siempre ocurre entre los 10 y los 30 años. Si una MAV es demasiado profunda como para causar sangrado fuera de la superficie del cerebro (hemorragia subaracnoidea) puede también sangrar dentro del cerebro mismo (hemorragia intracerebral).
Las hemorragias subaracnoideas representan aproximadamente el 7% de todos los ACV. Estas pueden afectar 5 a 10 de cada 100.000 personas en Estados Unidos, generalmente entre los 35 y los 60 años. Aproximadamente el 85% de estos pacientes tienen aneurismas saculares.
Síntomas
Los síntomas de la hemorragia subaracnoidea pueden incluir:
- dolor de cabeza muy fuerte y repentino (algunas personas lo describen como un “trueno”).
- náuseas y vómitos
- incapacidad para mirar la luz brillante
- cuello rígido
- mareos
- confusión
- convulsión
- pérdida de conocimiento
- coma o muerte
Si tiene solo una hemorragia subaracnoidea pequeña, podría haber varios de los síntomas mencionados arriba, en particular dolor de cabeza severo que comienza de repente. No obstante, sus síntomas podrían mejorar por sí solos. Esto puede ser una señal de advertencia importante, llamado cefalea centinela. Las personas que presentan varias hemorragias subaracnoideas podrían tener otra hemorragia durante la semana siguiente si no reciben tratamiento médico.
Varios días después de la hemorragia subaracnoidea, es posible desarrollar los síntomas más típicos de un ACV por el daño causado en ciertas áreas del cerebro. Los ejemplos de estos síntomas incluyen:
- debilidad, parálisis o entumecimiento en un lado o una parte del cuerpo
- dificultad para hablar
- dificultad para caminar
- coma
Diagnóstico
Si tiene hemorragias subaracnoidea, esto le causara un daño tal que necesitará ser evaluado en una sala de urgencias. El médico le hará un examen físico, incluido un examen neurológico y controlará si el movimiento del cuello es limitado o le causa molestia moverlo, que puede ser una advertencia de que hay un irritante, como sangre, en el líquido cefalorraquídeo.
Le harán un examen radiográfico del cerebro: tomografía computada (TAC) o imagen por resonancia magnética (IRM). La TAC brinda una imagen más rápidamente.
Una punción lumbar, también denominada punción raquídea, puede confirmar si hubo hemorragia subaracnoidea aún cuando la hemorragia es demasiado pequeña como para verse en una TAC. Este examen puede detectar si hay meningitis, una infección que puede causar síntomas similares. Durante una punción lumbar, se extrae una pequeña muestra de líquido cefalorraquídeo con una aguja que se inserta dentro de la espalda. Este líquido se examina para ver si contiene sangre.
Otros dos exámenes, llamados angiografía cerebral y angiografía por IRM pueden evaluar los patrones de flujo de sangre dentro del cerebro. Uno de estos exámenes puede usarse para detectar un aneurisma o una anomalía como MAV.
También podría hacerse un electrocardiograma (ECG). La gran tensión nerviosa en el cerebro durante una hemorragia subaracnoidea puede desencadenar cambios químicos en su corazón. Estos cambios pueden esforzar al corazón y desencadenar un ataque cardíaco, aún cuando la ateroesclerosis ha estrechado las arterias.
Duración
La recuperación de los que sobreviven a una hemorragia cerebral es lenta. La mayoría de las personas no se recuperan por completo en los meses posteriores a la hemorragia subaracnoidea, y hasta el 50% de las personas que sobreviven a una hemorragia subaracnoidea tendrán discapacidad neurológica que perdura o se volverá permanente.
Prevención
Es casi imposible prevenir una hemorragia subaracnoidea causada por un aneurisma o MAV, porque las anomalías de estos vasos sanguíneos generalmente no causan ningún síntoma antes de la hemorragia. Se ha demostrado que fumar aumenta el riesgo de sufrir de aneurisma, por eso evitar el cigarrillo podría prevenir algunos casos de ACV hemorrágico.
Algunos médicos proponen realizar exámenes de detección, como angiografía por IRM, que identificaría aneurismas antes de que estos causen problemas. No obstante, esta idea resulta poco práctica para la mayoría de las personas porque la cirugía para eliminar el aneurisma puede causar disminución de la función antes de la recuperación. Para casi todas las personas, este es un riesgo que no vale la pena correr porque la mayoría de los aneurismas nunca causan sangrado grave. No se recomiendan exámenes de detección y cirugía en personas con un solo familiar cercano con aneurisma cerebral o hemorragia subaracnoidea. Los exámenes de detección podrían resultar útiles en personas con dos o más familiares cercanos que hayan tenido sangrado porque esa familia tienen un riesgo especialmente alto. Dado que es controvertida la detección del aneurisma, usted debería considerar minuciosamente con su médico los riesgos de la cirugía antes de realizarse un examen de detección.
Tratamiento
Cuando hay una gran hemorragia en o alrededor del cerebro, todo el cerebro está en peligro por el aumento de presión dentro del mismo. La mayor parte del tratamiento de urgencia para el ACV hemorrágico consiste en medir y bajar la presión. Frecuentemente se colocaba un respirador para ayudar al paciente con una hemorragia subaracnoidea a respirar más rápido, esto disminuye el nivel de dióxido de carbono en la sangre y reduce el flujo sanguíneo al cerebro. Estos tratamientos disminuyen la presión alrededor del cerebro. El azúcar manitol se inyecta en la vena para tratar una hemorragia cerebral porque lleva líquido cefalorraquídeo al flujo sanguíneo, que también disminuye la presión dentro del cerebro. De ser necesario, la sangre acumulada puede drenarse a través de un agujero hecho en el hueso del cerebro.
Si la presión dentro y alrededor del cerebro es muy alta, la presión sanguínea de la persona debe mantenerse más alta que la normal para que el cuerpo puede bombear sangre a través de esta área con presión alta. Podrían discontinuarse o reducirse los medicamentos que disminuyen la presión arterial.
Muchos médicos casi siempre recetan medicamentos para prevenir las convulsiones y este medicamento podría tomarse durante seis meses o más.
Las hemorragias subaracnoideas comúnmente hacen que las arterias más cercanas al área del sangrado sufran un espasmo y se estrechen, por eso podría recomendarse medicinas como el nimodipino para protegerlo parcialmente de esta reacción.
Una hemorragia subaracnoidea también provoca cambios en el nivel de electrolitos, especialmente sodio, en la sangre. Podrían recetarle medicinas o líquido intravenoso (en la vena) para mantener un nivel normal de sodio.
Si la hemorragia ocurrió a causa de la malformación de un vaso sanguíneo, entonces podría ser necesario realizar cirugía para prevenir una futura hemorragia. Si el cirujano logra colocar una grapa quirúrgica, entonces es posible reparar el aneurisma. A veces se logra destruir una MAV dirigiendo con cuidado un haz de radiación o mediante cirugía. En algunos casos, es posible bloquear el flujo de sangre que pasa por esa área inyectando una sustancia parecida al pegamento. A menudo, se recurre a una combinación de tratamientos.
Resulta útil el asesoramiento inmediato por parte de un terapeuta ocupacional y un fisioterapeuta. Ellos son profesionales que pueden asesorar a un paciente sobre cómo manejar una nueva discapacidad y recuperar la fuerza luego de la lesión cerebral. Comúnmente, luego de la hospitalización, el paciente permanece internado en un centro de rehabilitación por un tiempo, donde podría brindársele una terapia adicional intensiva. El objetivo de la rehabilitación es ayudar al paciente a recuperar tanto como sea posible sus funciones físicas y lingüísticas.
Cuándo llamar a un profesional
Busque ayuda de emergencia inmediatamente si un amigo o familiar muestran cualquier síntoma inesperado que podría sugerir que usted ha tenido una hemorragia subaracnoidea, especialmente si esta persona pierde el conocimiento o desarrolla una convulsión repentina. Llame a su médico de inmediato o pídale a un amigo que lo lleve a una sala de urgencias si desarrolla dolor de cabeza severo y vómitos. Su médico debería evaluar sus dolores de cabeza si estos ocurren frecuentemente o están acompañados por otros síntomas, como náuseas, vómitos, debilidad o entumecimiento en cualquier parte del cuerpo.
Si tiene dolor de cabeza repentino y muy fuerte pero que desaparece es muy importante que se lo diga su médico. A veces, hay un pequeño sangrado de un vaso sanguíneo por 6 a 22 días antes de que haya una hemorragia subaracnoidea. El dolor de cabeza causado por este sangrado se denomina cefalea centinela. Su médico podría brindarle tratamiento para prevenir un sangrado más grave.
Pronóstico
Muchas pacientes con hemorragia subaracnoidea no sobreviven lo suficiente como para llegar a un hospital. De aquellos que sobreviven, el 50% muere dentro del primer mes de tratamiento. No obstante, en pacientes con hemorragia subaracnoidea como consecuencia de una MAV, el riesgo de muerte es solo de alrededor del 15%.
Entre los pacientes que sobreviven a un aneurisma sangrante, hasta un 50% sufre problemas neurológicos a largo plazo. Uno de cada 5 sobrevivientes de hemorragia subaracnoidea presenta otro episodio de sangrado en los siguientes 14 días si el aneurisma o la MAV no se tratan de inmediato. Si el aneurisma o la MAV no se tratan, el 50% vuelve a sangrar dentro de los siguientes seis meses. Cuando se recurre a la cirugía para cerrar un aneurisma sangrante, existen muchas probabilidades de éxito, pero existe también un 5% de riesgo de muerte o discapacidad prolongada.
Información adicional
National Institute of Neurological Disorders and Stroke (Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y AccidentesCerebrovasculares) P.O. Box 5801 Bethesda, MD 20824 Gratuito: (800) 352-9424 http://www.ninds.nih.gov/
National Stroke Association (Asociación Nacional de Enfermedad Cerebrovascular) 9707 East Easter Ln. Englewood, CO 80112-3747 Teléfono: (303) 649-9299 Gratuito: (800) 787-6537 Fax: (303) 649-1328 http://www.stroke.org/
Última revisión: 2007-10-27T00:00:00-06:00
Última modificación: 2008-08-15T00:00:00-06:00
Fuente: Copyright © 2008 por Harvard University. Todos los derechos reservados. Usado con el permiso de Staywell.