Hepatitis Crónica

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¿Qué es?

La hepatitis es la inflamación del hígado. En la hepatitis crónica, la inflamación del hígado continúa por al menos seis meses. Esta condición puede ser leve, lo que causa un daño relativamente menor (llamado hepatitis crónica persistente), o un daño mayor, que destruye las células del hígado. Algunos casos conducen a la cirrosis y a la insuficiencia hepática. Los virus son la causa más común de la hepatitis crónica. Las causas menos comunes incluyen enfermedad autoinmune, reacciones a los medicamentos y trastornos metabólicos hereditarios.

Los virus que pueden causar la hepatitis incluyen:

  • Hepatitis B y C: estos virus causan dos tercios de todos los casos de hepatitis crónica. Las personas infectadas con hepatitis C tienen un alto riesgo de desarrollar hepatitis crónica. Ambos virus generalmente comienzan con síntomas leves. Con el tiempo, quizá una década o aún más tarde, tanto la hepatitis B como la C pueden conducir a complicaciones serias de cirrosis debido a la destrucción continua de las células del hígado y a las cicatrices. Con el tiempo, unos pocos pacientes con cirrosis desarrollan cáncer de hígado.
  • Hepatitis D: infecta solo a los pacientes que ya tienen hepatitis B y generalmente tiene un brote de hepatitis activa.
  • Hepatitis crónica autoinmune: en esta forma de hepatitis crónica, el sistema inmune destruye por error las células hepáticas del propio cuerpo. Se desconoce la causa que desencadena la hepatitis crónica autoinmune. Si no se trata, es una enfermedad progresiva que puede causar cirrosis. Puede aparecer junto con otras enfermedades autoinmunes, como el síndrome de Sjögren y la anemia hemolítica autoinmune. La hepatitis autoinmune se presenta mayormente en mujeres jóvenes; sin embargo, puede afectar también a mujeres y hombres de todas las edades.

Algunas medicinas pueden causar hepatitis crónica. Estas incluyen:

  • la isoniacida (Laniazid, Nydrazid) para la tuberculosis
  • la metildopa (Aldomet, Amodopa) para la presión sanguínea alta (hipertensión)
  • la fenitoína (Dilantin) para los trastornos convulsivos
  • la macrodantina para las infecciones del tracto urinario

Sin embargo, la hepatitis crónica causada por los medicamentos es relativamente poco frecuente. Se le ordena al paciente realizarse análisis de sangre periódicos cuando se le medica con fármacos que causan hepatitis. Discontinuar la medicación generalmente detiene la inflamación de hígado.

Algunos trastornos metabólicos hereditarios y raros también pueden causar hepatitis crónica. Estos incluyen:

  • la enfermedad de Wilson, una condición en la cual el cuerpo tiene dificultad para metabolizar el cobre
  • la hemocromatosis, una condición caracterizada por depósitos de hierro en la mayoría de los órganos, que puede conducir a una hepatitis crónica y cirrosis.
  • la sarcoidosis, una enfermedad inflamatoria que afecta el hígado.

Síntomas

Al principio la hepatitis crónica no causa síntomas. Las personas con síntomas a menudo se quejan de fatiga. La fatiga empeora durante el día y puede que se vuelva más debilitante. Otros síntomas comunes incluyen:

  • molestia leve en el abdomen superior
  • pérdida del apetito
  • náuseas
  • dolor en las articulaciones

Si la hepatitis crónica se vuelve más severa, el paciente puede tener otros síntomas, como:

  • ictericia (un tono amarillento en la piel y los ojos)
  • hinchazón abdominal
  • pérdida de peso
  • debilidad muscular
  • orina de color oscuro
  • piel sensible a los hematomas y sangrado espontáneo
  • estado de confusión que puede causar un coma

Diagnóstico

Dado que la hepatitis crónica no presenta síntomas prematuros, el tratamiento frecuentemente se descubre durante un análisis de sangre de rutina. Si su médico sospecha que usted puede tener hepatitis crónica, quizá lo examine en busca de signos de ictericia, debilidad muscular, así como signos de líquido que inflama el abdomen durante la insuficiencia hepática.

Pueden solicitarle análisis de sangre para revisar:

  • las enzimas hepáticas, que se liberan cuando los hepatocitos (células del hígado) se inflaman o dañan
  • enzimas de las vías biliares
  • niveles de bilirrubina, un pigmento producido por la descomposición de los glóbulos rojos. Los niveles altos de bilirrubina causan ictericia.
  • niveles de proteína y factor de coagulación para evaluar el funcionamiento del hígado

Si estos exámenes muestran signos de inflamación hepática o insuficiencia hepática, usted deberá realizarse análisis para detectar hepatitis B y C, y anticuerpos que dan muestra de hepatitis autoinmune. Su médico controlará la medicación que toma o ha tomado últimamente para determinar si estos podrían estar causando hepatitis crónica. Si para entonces aún se desconoce la causa, su médico le indicará otros análisis de sangre para detectar causas poco comunes. Quizá le realicen un ultrasonido o tomografía computada (TC) para evaluar el tamaño del hígado. Un hígado pequeño que aparenta tener cicatrices puede sugerir cirrosis.

Quizá le recomiendan realizarse una biopsia de hígado. En una biopsia, se extrae una pequeña porción de tejido del hígado y se la examina con un microscopio para determinar la cantidad de cicatrices y la magnitud y tipo de daño hepático. Esta información ayuda a determinar el mejor tratamiento y a evaluar las probabilidades de que usted desarrolle cirrosis e insuficiencia hepática. Una biopsia de hígado también puede ayudar a detectar otros desórdenes, como una lesión en el hígado por alcoholismo o una esteatosis hepática.

Duración

La hepatitis crónica se define como una inflamación que continúa por más de seis meses. La inexistencia de síntomas o los síntomas leves pueden indicar que usted tuvo hepatitis crónica algún tiempo antes de que se la detectaran. Los tratamientos para algunos tipos de hepatitis virales crónicas pueden eliminar la infección activa. Sin embargo, el virus puede permanecer inactivo en las células, de manera que la enfermedad puede regresar.

Prevención

Generalmente, la hepatitis crónica está causada por una infección con hepatitis B o C. Al principio, estos virus se transmiten de una persona a otra a través del contacto sexual o del contacto con la sangre u otros líquidos corporales cuando se comparten agujas o durante las transfusiones de sangre. Se desconoce la razón por la cual algunos casos de hepatitis viral se vuelven hepatitis crónica, mientras que otros no.

La mejor manera de protegerse contra la hepatitis crónica es protegiéndose uno mismo contra los virus de la hepatitis B y C. Se recomiendan vacunas para la hepatitis B tanto para los trabajadores de la salud como las personas que viajan a determinados países. En la actualidad, los niños reciben las vacunas habituales de rutina contra la hepatitis B. Siempre debe usarse preservativos durante el contacto sexual para ayudar a prevenir las infecciones. Nunca se deben compartir las agujas. Cuando se realizan tatuajes o perforaciones en el cuerpo (body piercing) es necesario asegurarse de elegir un lugar donde se esterilice adecuadamente todo el equipamiento.

No existe manera de prevenir la hepatitis crónica autoinmune porque se desconoce su causa.

Si está tomando medicación que podría afectar a su hígado, asegúrese de realizarse análisis de sangre regularmente para evitar la aparición de la hepatitis crónica o el daño hepático.

Tratamiento

El objetivo del tratamiento de la hepatitis crónica es prevenir que le enfermedad empeore y prevenir la cirrosis y la insuficiencia hepática. En los casos leves de hepatitis por hepatitis B o hepatitis C, quizá no sea necesario un tratamiento y la enfermedad quizá tampoco empeore. En el caso de una infección activa o si la biopsia de hígado muestra signos tempranos de daño, es probable que se recomiende un tratamiento para eliminar la infección activa. No se recomienda tratamiento para todos los pacientes debido a los efectos secundarios y al riesgo de que regrese la infección activa.

La hepatitis viral se trata con medicamentos antivirales, como el alfa interferón (Roferon-A, Intron A), la ribavirina (Copegus, Rebetol, Virazole) para la hepatitis C y la lamivudina (Epivir), Adefovir, Tenofovir, Entecavir para la hepatitis B. Se están desarrollando pruebas clínicas para determinar la mejor combinación de medicamentos, posología y duración del tratamiento para mejorar la respuesta al tratamiento y disminuir la posibilidad de que la condición regrese.

Los efectos secundarios comunes al interferón incluyen:

  • fatiga
  • dolor muscular
  • dolor de cabeza
  • náuseas y vómitos
  • fiebre
  • pérdida de peso
  • irritabilidad y depresión

Si tiene hepatitis C, usted debería recibir la vacuna para la hepatitis A y B a menos que los exámenes muestren que usted es totalmente inmune a estos virus. Usted puede desarrollar infecciones más severas por la hepatitis A o B que cualquier otra persona que no tiene hepatitis C.

Si usted muestra signos de cirrosis, debería realizarse un examen llamado endoscopia para detectar várices esofágicas, venas agrandadas en el esófago que pueden causar hemorragias mortales. En una endoscopía, se inserta un tubo flexible de observación a través de la boca hasta su esófago. Usted también debería realizarse estudios periódicos que incluyen análisis de sangre (con alfafetoproteína) y un examen de ultrasonido en busca de cáncer de hígado.

Los corticosteroides y otras medicinas como la azatioprina para suprimir el sistema inmunológico son el principal tratamiento de la hepatitis crónica autoinmune. Estas drogas generalmente disminuyen los síntomas, reducen la inflamación de hígado y prolongan la sobrevida.

El tratamiento para las formas menos frecuentes de hepatitis crónica se centra en la enfermedad que esta causando el problema. La medicación relacionada con la hepatitis crónica requiere que se suspenda o cambie el fármaco.

Si se desencadena un cuadro de cirrosis o insuficiencia hepática, quizá sea necesario un transplante de hígado.

Si usted tiene hepatitis crónica, debe evitar más lesiones en su hígado, causadas por el alcohol o el Tylenol. Hable con su médico acerca de la cantidad de Tylenol que puede tomar, si es que puede. Recuerde que ciertas fórmulas y medicamentos contra el dolor también contienen Tylenol.

El cuidado general es clave en el tratamiento de la hepatitis crónica. Una dieta equilibrada y una buena rutina de ejercicios pueden ayudarlo a combatir la fatiga y mejorar el estado general de su salud. Quizá necesite limitar su ingesta de sal si tiene tendencia a la retención de líquidos como consecuencia de la cirrosis. Además, siempre hable con su médico antes de tomar cualquier otra medicación incluida las medicinas alternativas, recetadas y de venta libre. Su hígado quizá no logre eliminar la toxicidad de estas medicinas.

Cuándo llamar a un profesional

Programe una cita con su médico si experimenta fatiga persistente, el síntoma más frecuente de hepatitis crónica. Si muestra signos que podrían derivar de una hepatitis crónica o insuficiencia hepática, como la ictericia, la inflamación abdominal o la pérdida de peso, usted debería llamar a su médico para un examen.

Pronóstico

En sus etapas más severas, la cirrosis puede conducir a insuficiencia hepática y a la muerte a menos que se realice un transplante de hígado. La probabilidad de desarrollar cirrosis depende de la gravedad de la enfermedad y la respuesta al tratamiento. Cuando una biopsia muestra daños más severos, el tratamiento es clave para ayudar a disminuir el riesgo de desarrollar cirrosis aun si usted no presenta síntomas. Otros factores que afectan el pronóstico incluyen la edad, otras enfermedades, el subtipo de virus y el uso de alcohol.

Cualquier persona que padece de cirrosis también tiene más riesgo de desarrollar cáncer de hígado, por lo tanto debe realizarse exámenes regulares, incluidos análisis de sangre y un examen de ultrasonido del hígado.

El riesgo de desarrollar cirrosis depende de la causa de la hepatitis y el grado de inflamación. Los síntomas y signos de cirrosis pueden desarrollarse en un 15 a 30% de las personas que han tenido infección por hepatitis crónica durante más de 20 años.

Información adicional

American College of Gastroenterology (ACG) (Colegio Americano de Gastroenterología) P.O. Box 3099 Arlington, VA 22302 http://www.acg.gi.org/

American Autoimmune Related Diseases Association, AARDA (Asociación Americana de Enfermedades Relacionadas a la Autoinmunidad)22100 Gratiot Ave. East Detroit, MI 48021 Teléfono: (586) 776-3900 Gratuito: (800) 598-4668 http://www.aarda.org/

American Liver Foundation (Fundación Americana del Hígado) 75 Maiden Lane Suite 603 New York, NY 10038 Teléfono: (212) 668-1000 Gratuito: (800) 465-4837 Fax: (212) 483-8179 Correo electrónico: info@liverfoundation.orghttp://www.liverfoundation.org/

National Institute of Diabetes & Digestive & Kidney Disorders (Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y del Riñón) Oficina de Comunicaciones y Relaciones Públicas Building 31, Room 9A04 31 Center Drive, MSC 2560 Bethesda, MD 20892-2560 Teléfono: (301) 496-4000 Correo electrónico: niddk_inquiries@nih.govhttp://www.niddk.nih.gov/

Última revisión: 2007-02-08T00:00:00-07:00

Última modificación: 2008-08-16T00:00:00-06:00

Fuente: Copyright © 2008 por Harvard University. Todos los derechos reservados. Usado con el permiso de Staywell.

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