La hipertensión infantil ya no es un problema exclusivo de adultos. Su prevalencia ha aumentado en las últimas décadas y hoy afecta a un número creciente de niños y adolescentes.

Qué es y por qué está aumentando

Se estima que casi 1 de cada 14 niños tiene presión arterial elevada. En casos de obesidad, puede llegar a 1 de cada 5.

Las causas suelen ser múltiples, pero destacan:

  • Exceso de peso
  • Dieta alta en sodio
  • Sedentarismo
  • Factores familiares o prenatales

Existen dos tipos:

  • Primaria: relacionada con estilo de vida
  • Secundaria: causada por enfermedades (renales, hormonales, etc.)

Por qué es un problema silencioso

La hipertensión infantil rara vez presenta síntomas. Sin embargo, puede provocar:

  • Daño en el corazón y vasos sanguíneos
  • Mayor riesgo de hipertensión en la adultez
  • Problemas renales a largo plazo

El diagnóstico es más complejo que en adultos, ya que depende de la edad, sexo y estatura. Se recomienda confirmar en varias mediciones o con monitoreo de 24 horas.

Cómo prevenirla y tratarla

Detectarla a tiempo es clave. Las medidas principales incluyen:

  • Reducir el consumo de sal y ultraprocesados
  • Aumentar frutas, verduras y actividad física
  • Disminuir el tiempo frente a pantallas
  • Controlar el peso de forma gradual

Con intervención temprana, la hipertensión infantil puede estabilizarse o incluso revertirse.

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Por Karla Islas Pieck
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Imagen: ©Shutterstock/antoniodiaz

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