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La colitis: qué es, cuáles son sus causas y cómo se trata

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Muchas personas utilizan la palabra colitis para referirse a molestias como dolor abdominal, inflamación, gases o cambios en las evacuaciones. Sin embargo, desde el punto de vista médico, la colitis significa que existe inflamación del colon, es decir, del intestino grueso.

No existe una sola enfermedad llamada colitis. Diferentes problemas pueden inflamar el colon y cada uno necesita un diagnóstico y un tratamiento específicos.

¿Cuáles son las principales causas de la colitis?

Entre las causas se encuentran:

Infecciones

Algunas bacterias, virus y parásitos pueden provocar inflamación del colon, generalmente acompañada de diarrea y dolor abdominal.

Una causa importante es la infección por Clostridioides difficile (C. difficile), que puede aparecer especialmente durante o después del uso de antibióticos, aunque también puede presentarse en personas con otros factores de riesgo.

Enfermedad inflamatoria intestinal

La colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn pertenecen al grupo de las enfermedades inflamatorias intestinales.

La colitis ulcerosa afecta el colon y el recto. La enfermedad de Crohn puede afectar diferentes partes del aparato digestivo y, en algunos pacientes, también compromete el colon.

Son enfermedades crónicas que requieren seguimiento médico y tratamientos específicos.

Colitis microscópica

La colitis microscópica es una enfermedad inflamatoria crónica del colon que incluye dos formas principales: la colitis linfocítica y la colitis colagenosa.

Suele producir diarrea acuosa crónica sin sangre. Una característica particular es que el colon puede parecer normal durante una colonoscopia, por lo que es necesario analizar biopsias del tejido al microscopio para realizar el diagnóstico.

Colitis isquémica

Aparece cuando disminuye temporalmente el flujo de sangre hacia una parte del colon.

Puede provocar dolor abdominal de aparición repentina, urgencia para evacuar y sangre roja o de color granate en las heces. Su gravedad es variable y algunos casos requieren atención urgente.

Colitis por radiación

La radioterapia aplicada en el abdomen o la pelvis puede lesionar el intestino y provocar inflamación. Los síntomas pueden aparecer durante el tratamiento o posteriormente.

¿La «colitis nerviosa» es realmente una colitis?

No.

En algunos países se utilizan expresiones como “colitis nerviosa” o “colitis espástica” para referirse al síndrome del intestino irritable (SII).

El SII puede producir dolor abdominal, distensión, diarrea, estreñimiento o una combinación de ambos, pero no provoca la inflamación característica de una verdadera colitis.

Esta diferencia es importante porque el diagnóstico y el tratamiento son distintos.

¿Cuáles son los síntomas de la colitis?

Los síntomas dependen de la causa y no todas las personas presentan los mismos.

Pueden incluir:

  • Diarrea.
  • Dolor o cólicos abdominales.
  • Urgencia para evacuar.
  • Sangre o moco en las heces.
  • Fiebre, especialmente en algunas infecciones.
  • Náuseas.
  • Pérdida de peso en determinadas enfermedades crónicas.
  • Deshidratación cuando la diarrea es intensa.

La presencia de sangre en las heces no debe considerarse un síntoma normal y requiere valoración médica.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico comienza con los síntomas, los antecedentes médicos, los medicamentos que utiliza la persona y un examen físico.

Dependiendo del caso, el médico puede solicitar:

Análisis de sangre

Pueden ayudar a detectar anemia, signos de inflamación, infección u otras alteraciones.

Análisis de heces

Sirven para buscar infecciones y, en determinados casos, marcadores de inflamación intestinal.

Colonoscopia o sigmoidoscopia

Permiten observar directamente el interior del colon.

Durante estos estudios también pueden obtenerse pequeñas muestras de tejido o biopsias, que son fundamentales para diagnosticar algunas enfermedades.

Estudios de imagen

La tomografía computarizada (TC) del abdomen puede ser especialmente útil en determinadas situaciones, por ejemplo, cuando se sospechan complicaciones o una colitis isquémica.

No todas las personas con síntomas intestinales necesitan una colonoscopia o una tomografía. Los estudios se seleccionan según los síntomas y la posible causa.

¿Cómo se trata la colitis?

No existe un tratamiento único para la colitis.

Una infección bacteriana específica puede necesitar un tratamiento diferente al de una colitis ulcerosa, una colitis microscópica o una colitis isquémica.

Por ejemplo, dependiendo del diagnóstico pueden utilizarse medicamentos dirigidos contra determinadas infecciones, antiinflamatorios intestinales, corticosteroides, inmunomoduladores, terapias biológicas u otros medicamentos.

En algunas situaciones graves puede ser necesaria una hospitalización y, con menor frecuencia, cirugía.

Por esta razón, no es recomendable tratar una supuesta «colitis» con antibióticos, antidiarreicos u otros medicamentos sin conocer primero la causa.

¿Existe una dieta para la colitis?

No existe una única dieta para la colitis que funcione para todas sus causas.

Las necesidades nutricionales de una persona con una infección intestinal aguda pueden ser muy diferentes de las de alguien con enfermedad inflamatoria intestinal o colitis microscópica.

Durante episodios de diarrea es especialmente importante mantener una hidratación adecuada. En enfermedades crónicas, un médico o nutricionista puede recomendar modificaciones específicas de la alimentación según los síntomas, el diagnóstico y el estado nutricional.

Por eso, no es necesario eliminar automáticamente alimentos como lácteos, carnes, verduras o alimentos con fibra únicamente por tener síntomas intestinales.

¿Cuándo debes buscar atención médica?

Consulta con un profesional si tienes síntomas intestinales persistentes o recurrentes.

Busca atención médica con mayor rapidez si presentas:

  • Sangre abundante en las heces.
  • Dolor abdominal intenso o de aparición repentina.
  • Fiebre alta.
  • Diarrea intensa o persistente.
  • Signos de deshidratación.
  • Pérdida de peso sin explicación.
  • Debilidad intensa o desmayo.

Estos síntomas pueden indicar una enfermedad que necesita evaluación y tratamiento oportunos.

La colitis no es un diagnóstico único

Decir que alguien tiene “colitis” solamente indica que existe inflamación del colon; no explica cuál es la causa.

Distinguir entre una infección, una enfermedad inflamatoria intestinal, una colitis microscópica, una colitis isquémica u otro problema es fundamental porque el tratamiento puede ser completamente diferente.

Y si existen dolor, gases, diarrea o estreñimiento pero no inflamación del colon, podría tratarse de otro trastorno digestivo, como el síndrome del intestino irritable, y no de una verdadera colitis.

Imagen © iStock / federicomarsicano

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