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Los antihipertensivos ofrecen muchas ventajas y aplicaciones 

Los inhibidores de la ECA, o enzima convertidora de la angiotensina (“ACE inhibitors”, en inglés), son el tratamiento normal para la presión arterial. La “Mayo Clinic Health Letter” trata sobre el funcionamiento de este fármaco y sus varios usos.

Los inhibidores de la ECA permiten que los vasos sanguíneos se relajen, lo que disminuye la presión arterial. Esto sucede porque se evita (inhibe) que una enzima del cuerpo produzca una sustancia (la angiotensina II) que constriñe los vasos sanguíneos, obligando al corazón a trabajar más fuerte. La angiotensina II también libera hormonas que promueven la retención del sodio y del agua, lo que puede contribuir a la hipertensión.

Aproximadamente el 50 por ciento de las personas con hipertensión leve a moderada controla la afección con sólo los inhibidores de la ECA; pero el médico también puede recomendar, aparte del inhibidor de la ECA, otro tipo de medicamentos para reducir la presión arterial, como un diurético o un bloqueador del canal del calcio.

Los inhibidores de la ECA también son importantes para el control de varias otras afecciones.

Deterioro del ventrículo izquierdo: Los inhibidores de la ECA generalmente se recomiendan ante la primera señal de deterioro de la función de la principal cámara cardíaca de bombeo, que es el ventrículo izquierdo. Los inhibidores de la ECA pueden evitar o retrasar el avance hacia la insuficiencia cardíaca congestiva y reducir la incidencia de los ataques cardíacos o de las muertes repentinas.

Ataque cardíaco: Los inhibidores de la ECA generalmente son la primera alternativa de tratamiento después de un ataque cardíaco. El médico podría recomendarlos a largo plazo, dependiendo del nivel de riesgo para futuros problemas cardíacos.

Complicaciones por la hipertensión: Los inhibidores de la ECA reducen de manera importante la posibilidad de sufrir un ataque cardíaco, un accidente cerebrovascular o una muerte prematura debido a padecer hipertensión.

Salud renal: La hipertensión puede ocasionar daños en los vasos sanguíneos de todo el cuerpo, incluso en los riñones. Los ensayos clínicos descubrieron que los inhibidores de la ECA retrasan el avance de la enfermedad renal vinculada a la diabetes en las personas que padecen el tipo 1. En los diabéticos del tipo 2, los inhibidores de la ECA lentifican o disminuyen la pérdida de proteína en la orina.

Existen en el mercado varios inhibidores de la ECA, entre ellos, el benazepril (Lotensin y demás), captopril (Capoten y demás), enalapril (Vasotec y demás), fosinopril, lisinopril (Zestril y demás), moexipril (Univasc y demás), perindopril (Aceon y demás), quinapril (Accupril y demás), ramipril (Altace y demás) y trandolapril (Mavik y demás).

Igual que todos los medicamentos, los inhibidores de la ECA conllevan efectos secundarios y no son adecuados para todas las personas que padecen hipertensión. Una de cada cuatro personas que toma los inhibidores de la ECA desarrolla una tos seca fastidiosa. No se recomiendan los inhibidores de la ECA a quienes padecen algún daño renal importante porque estos medicamentos pueden aumentar el potasio en la sangre hasta niveles peligrosos. El médico puede recomendar un tratamiento alterno para la hipertensión a fin de evitar los efectos secundarios y las complicaciones para la salud.

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Imágen © iStockphoto.com / Andrew Helwich

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