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La osteoporosis es una enfermedad del esqueleto que se caracteriza por una disminución de la masa ósea y alteración de los huesos. Esto provoca una mayor fragilidad de estos a los impactos y, por lo tanto, un aumento de las fracturas. Es una enfermedad que cada vez es más frecuente en América Latina. De acuerdo con las proyección de población de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el número de fracturas que se registrarán en los países latinoamericanos en los próximos 50 años casi igualará los números encontrados en Estados Unidos y Europa.

Esta enfermedad está muy relacionada con el envejecimiento y por eso su trascendencia es cada vez mayor en nuestra sociedad por el incremento progresivo de la edad de la población. El Dr. Javier García, jefe de servicio de reumatología del Hospital Universitario Sagrado Corazón de Barcelona explica que “el único síntoma de la osteoporosis son las fracturas óseas, siendo las más frecuentes las fracturas vertebrales, seguidas de las del cuello del fémur y del antebrazo”.

Estas fracturas que son el primer síntoma de la enfermedad acarrean además otras complicaciones, como comenta el doctor. “Como consecuencia de las fracturas, existen una serie de complicaciones que pueden impactar en la calidad de vida del paciente debido al dolor y la discapacidad que producen, así como al empeoramiento de otras enfermedades preexistentes. Por ello, es importante detectar quiénes presentan osteoporosis y, por tanto, más riesgo de fractura e instaurar un tratamiento que aumente la densidad mineral ósea con el objetivo de reducir el riesgo de fractura”.

¿Cómo se puede detectar la osteoporosis?

En el diagnóstico de esta enfermedad existe una prueba que es fundamental: la densitometría ósea. Mediante este procedimiento se puede medir la densidad mineral del hueso, es decir, su contenido en calcio. Gracias a esto es posible tanto diagnosticar la osteoporosis como determinar el riesgo de sufrir una fractura ósea.

Esta prueba sirve para valorar la salud de los huesos y para controlar el grado de pérdida de masa ósea o saber el efecto que está causando un determinado tratamiento en una persona. También permite a los especialistas detectar la enfermedad en su etapa más precoz y de esta manera poder comenzar con tratamientos preventivos que ayuden a evitar que lleguen a producirse las fracturas. Se trata de una prueba sencilla e indolora para la que no es necesaria ninguna preparación especial.

Las personas que padecen osteoporosis se identifican mediante el antecedente de una fractura provocada por un bajo impacto o por la presencia de los factores de riesgo conocidos y aceptados, clasificados según relevantes y menos relevantes. “La pérdida de la masa ósea es más habitual en mujeres y se incrementa en la menopausia”, añade el Dr. Javier García. Por ese motivo, un buen consejo para estas mujeres es realizarse la prueba de la densitometría ósea cuando comienzan los primeros síntomas de la menopausia.

¿Cuáles son los factores de riesgo más importantes?

Algunos de los factores de riesgo más importantes para el desarrollo de esta enfermedad son los siguientes:

  • Antecedentes familiares (padres o hermanos) de fractura de cadera
  • Senilidad
  • Delgadez: índice de masa corporal inferior 20 kg/m2
  • Tratamiento prolongado con cortisona
  • Menopausia precoz no tratada
  • Caídas frecuentes
  • Malnutrición y trastorno de la conducta alimentaria (anorexia/bulimia)

Factores de riesgo menos relevantes 

También existen otros factores menos relevantes, pero que siguen teniendo importancia también en el desarrollo de la osteoporosis:

  • Fumar
  • Consumo elevado de alcohol
  • Enfermedades debilitantes
  • Cualquier circunstancia que favorezca caerse
  • Determinados fármacos, tales como: heparina, antidepresivos, ansiolíticos, antipsicóticos y antihistamínicos
  • Sexo femenino

¿Se puede prevenir la osteoporosis?

Las medidas a recomendar para incrementar la densidad y calidad óseas son:

  • El ejercicio moderado a intenso en pacientes jóvenes; el ejercicio moderado en la edad adulta; el ejercicio regular y adaptado en personas mayores que ejerce un mecanismo de prevención, por disminución del número de caídas
  • Evitar el sedentarismo y realizar una actividad física acorde a la persona, edad, estado físico y presencia de otras enfermedades
  • La dieta especializada con ingesta adecuada de proteínas, evitando el exceso de sal
  • La ingesta de calcio recomendada de 1.000 mg diarios y unos niveles en sangre de vitamina D3 entre 30-60 ng/ml
  • La exposición solar moderada o limitada, según el paciente con suplementos de vitamina D3
  • En personas mayores o que padecen algunas enfermedades, se deben extremar las medidas encaminadas a reducir el número de caídas, utilizando bastones o tutores para andar o con la adaptación de la vivienda. En algunos casos, son aconsejables los protectores de cadera

Por Miguel Ramudo
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Imagen: ©Shutterstock / Kateryna Kon

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