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Si empiezas a ver unos brotes azules en tus piernas, puede que se trate de venas dilatadas o varicosas conocidas como várices. Este problema circulatorio es común, pero muy poca gente sabe cómo evitarlas. Aquí te contamos cómo ayudar a prevenir las venas várices. 

Las várices son venas dilatadas que se ven por afuera de la piel y que tienden a aparecer especialmente en las piernas y en los tobillos. Aunque pueden no ser atractivas y algunas veces duelen, generalmente no deben ser un motivo de preocupación, pues casi siempre son inofensivas. Muchas veces tienen un componente hereditario.

¿Cómo se forman? Las venas se encargan de recoger la sangre de todo el cuerpo para llevarla al corazón para que se oxigene y así vuelva a circular nuevamente oxigenando los tejidos.

Las venas de las piernas, por estar en la parte inferior del cuerpo, tienen que hacer un esfuerzo extra para regresar la sangre porque trabajan en contra de la gravedad. Hay varios factores que contribuyen a que realicen esta labor: los músculos se contraen para bombear la sangre, las paredes de las venas son elásticas para ayudar a la sangre a regresar y además tienen pequeñas válvulas que se abren para permitir que la sangre suba y se cierran para impedir que baje. Hasta ahora todo funciona a la perfección, pero el problema surge cuando estas válvulas empiezan a fallar. Esto hace que se acumule la sangre en algunas partes, las paredes de las venas se dilatan y así se forman las várices.

Es cierto que cualquier vena de tu cuerpo puede volverse una várice. Sin embargo, es más fácil que suceda en las piernas y en los pies. Las causas más comunes de las várices son la edad, el embarazo, el sobrepeso, las actividades de pie y el ser mujer. Te explico…

Con la edad, las venas van perdiendo la elasticidad, se dilatan más fácilmente y las válvulas se vuelven más débiles permitiendo que la sangre se regrese y se acumule. Con el embarazo el peso de tu vientre aumenta la presión sobre tus piernas dificultando el paso de la sangre por las venas; lo mismo que sucede cuando tienes sobrepeso o cuando tienes un trabajo que requiere que estés parada por tiempos prolongados o caminando sin descansar.

¿Y por qué influye el ser mujer? Básicamente porque nuestros cambios hormonales tienden a relajar las paredes de las venas permitiendo que se formen las várices más fácilmente.

Como te decía antes, las várices son inofensivas en la mayoría de los casos. Sólo algunas veces pueden indicar un problema circulatorio mayor. Pero generalmente no pasan de ser un poco antiestéticas o de provocarte un poco de dolor.

Afortunadamente existen tácticas sencillas para prevenirlas o evitar que empeoren:

  • Hacer ejercicio
  • Bajar de peso y mantenerlo
  • Evitar estar de pie por mucho tiempo
  • Elevar las piernas cuando descansas
  • Evitar cruzar las piernas cuando te sientas, para no cortar la circulación
  • Utilizar medias de compresión

Si las várices te causan dolor o no te gusta cómo se ven, hay diferentes opciones para su  tratamiento. Tu médico te puede asesorar o te puede recomendar a un especialista.

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