Desde la península arábiga, en donde se detectó por primera vez en los humanos en el 2012, el Síndrome Respiratorio del Medio Oriente (MERS por sus siglas en inglés) se ha ido propagando a otros lugares del mundo, como Francia, Italia, Grecia, Alemania y el Reino Unido. A los Estados Unidos llegó el pasado mes de abril y hasta el momento se han reportado oficialmente tres casos. Aunque el peligro de contagio de MERS en la población general, según los CDC, es muy bajo, conviene que te informes de qué se trata y la forma de evitarlo.

Vivimos en un mundo cada vez más interconectado. Lo que sucede en un lugar alejado del planeta, afecta de manera inmediata y real, no sólo a los que viven a pocas millas (o kilómetros) de distancia, sino hasta en otro continente. Es lo que ha sucedido con el MERS (el síndrome respiratorio del Medio Oriente). Esta condición afecta al sistema respiratorio a través de la infección con un coronavirus específicamente denominado MERS-CoV. Los coronavirus son virus comunes que pertenecen a una gran familia y causan infecciones que pueden ser de leves a moderadas en las vías respiratorias superiores en muchas personas. Estas infecciones son desde el resfriado común hasta el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS por sus siglas en inglés). Pero el MERS-CoV, aunque de la misma familia, es diferente al resto de los coronavirus que afectan comúnmente a las personas.

El MERS es una enfermedad muy nueva en los humanos. Los primeros casos de MERS se reportaron en Arabia Saudita en 2012. Desde entonces, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el virus ha estado circulando ampliamente dentro de la península arábiga y se han reportado casos en los países vecinos, como Jordania, Kuwait, Omán, Qatar, Yemen, Líbano, los Emiratos Árabes Unidos, Túnez y Egipto (en África). No se sabe con exactitud cuáles fueron sus orígenes, pero se especula que el virus probablemente pasó a los humanos a través del contagio por algunos animales, específicamente los camellos y/o los murciélagos.

Desde su punto de origen, debido a los viajes y a los intensos contactos humanos en todo el mundo, el MERS se ha propagado a África (Egipto), Europa (Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Grecia y el Reino Unido), a otras zonas asiáticas como las Filipinas y Malasia, además de a las Américas (Estados Unidos).

Hasta el momento se han reportado tres casos en Estados Unidos relacionados con viajes. El primero (ya dado de alta y libre de peligro) se confirmó en Indiana a fines de abril. Se trató de un trabajador del sector de la salud, que trabaja y vive en Arabia Saudita y viajó a Indiana, pasando por Londres y Chicago. El segundo, detectado en la Florida a mediados de mayo, involucró también a otro viajero que llegó a los Estados Unidos desde Arabia Saudita a Orlando, pasando por Londres. El paciente también se recuperó y no representa ya peligro para la comunidad. La tercera persona con un caso confirmado de MERS fue un socio comercial del primer paciente de Indiana, con el que se contagió durante dos encuentros cuando todavía no le habían aparecido los síntomas.

Los síntomas del MERS

Un caso típico de MERS se caracteriza por fiebre, tos y falta de aire, pero en algunos casos también pueden presentarse otros síntomas gastrointestinales como diarrea, vómitos y náuseas. Algunas personas infectadas tienen síntomas leves o no experimentan ningún síntoma. Otras tienen casos más severos que requieren hospitalización y cuidados intensivos. Según la OMS un 27 por ciento de los casos de MERS ha tenido consecuencias fatales. De hecho, los efectos del virus son más severos en las personas que tienen sistemas inmunológicos debilitados, las de edad avanzada o en aquellos que sufren condiciones crónicas como enfermedad pulmonar, diabetes y cáncer.

Cómo prevenir el MERS

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos informan que el peligro de MERS dentro del país es muy bajo. No obstante, ofrecen una serie de recomendaciones para limitar o prevenir un posible contagio de MERS u otras infecciones que afectan al sistema respiratorio. Estas medidas son:

  • Lávate las manos frecuentemente con agua y jabón, frotando durante 20 segundos.  También te las puedes lavar con un limpiador para manos a base de alcohol (hand sanitizer).
  • Cúbrete la nariz y la boca con un pañuelo desechable al toser o estornudar.
  • Evita tocarte los ojos, la nariz o la boca con las manos sucias.
  • Evita el contacto personal (besos, compartir utensilios, cubiertos o vasos) con personas que estén enfermas.
  • Limpia y desinfecta las áreas que se tocan con mucha frecuencia (como la meseta de la cocina, los juguetes y las manijas o los pomos de las puertas).

Otras recomendaciones de los CDC

No tienes que cancelar tus planes de viajar a Arabia Saudita (prácticamente el epicentro del MERS) o a otro país del Medio Oriente con casos reportados de la enfermedad si debes hacerlo por razones de trabajo o simplemente por diversión. Pero sí debes tomar precauciones, como lavarte bien las manos y evitar el contacto con las personas enfermas o con animales. Y como en la mayoría de los casos, la propagación del MERS ha ocurrido en las personas que prestan servicios de salud, los viajeros que visiten estos países con ese fin deben seguir regulaciones más estrictas para el control de infecciones y vigilar muy de cerca la aparición de cualquier síntoma sospechoso.

Como hasta el momento, no existen ni una vacuna ni un tratamiento antiviral para prevenir la infección con MERS, tu mayor protección son las medidas de prevención que mencionamos antes. Y si sospechas que te has contagiado con una persona que haya viajado al Medio Oriente y comienzas a experimentar los síntomas, busca ayuda médica de inmediato.

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