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Los mitos relacionados a enfermedades como el cáncer pueden llevar a que nos preocupemos sin razón, a que retrasemos el tratamiento, o a que dificultemos o incluso impidamos los estudios para la prevención o el tratamiento de un cáncer. Para tomar las decisiones correctas es importante disipar los mitos. La semana pasada, discutimos cuatro mitos sobre el cáncer. En esta continuación veremos otros cuatro mitos populares acerca del cáncer. Entérate.

Mito # 5 Un diagnóstico de cáncer es una sentencia de muerte.

Esto no es cierto. En Estados Unidos la mortalidad por cáncer ha disminuido desde los 1990s. Por ejemplo, en el reporte anual más reciente, publicado en marzo del 2020 por el National Cancer Institute, las tasas de muerte debidas al cáncer en general, disminuyeron del 2001 al 2017, en 1.8% por año entre los hombres y en 1.4% por año entre las mujeres, y entre el 2013 y el 2017, en 1.4% por año entre los niños de 0 a 14 años. 

Esta disminución se debe en parte a la mejoría en los tratamientos. La tasa de supervivencia a cinco años para algunos tipos de cáncer, como el del seno, de la próstata y de la tiroides, actualmente es 90% mejor comparada con los 1990s. La tasa de supervivencia promedio para todos los cánceres a cinco años es del 67%. Y mientras algunas cosas, como las tasas de tabaquismo, han disminuido (una causa importante de cáncer), otros factores de riesgo como la obesidad han aumentado en los Estados Unidos. La población también está envejeciendo y la incidencia del cáncer avanza con la edad.

Desde luego, el tiempo que una persona vivirá a partir del diagnóstico y si fallecerá del cáncer depende del tipo de cáncer, si es de crecimiento lento o rápido; si se ha diseminado a otras partes del cuerpo o no; si se cuentan con tratamientos efectivos; de cómo responde y de la salud general de la persona.

MITO # 6 Las mamografías no reducen las muertes por cáncer del seno.

Esto no es cierto. Las mamografías son la mejor forma de detectar un cáncer de seno en etapa temprana, cuando todavía no se puede ni siquiera sentir. Y, si se detecta tempranamente, se puede empezar a tratar antes y algunos estudios sugieren que puede ayudar a reducir las muertes por cáncer del seno hasta en un 40%.

Diferentes organizaciones recomiendan empezar con la primera mamografía en diferentes momentos. La American Cancer Society recomienda, a menos que haya factores de riesgo que sugieran que sea necesario hacerlo antes, que se inicie a los 45 años y que se repita cada año hasta los 55. Y que, a partir de los 55 años, se haga cada dos años. Puedes chequear con tu médico de acuerdo con tu caso particular.

MITO # 7 La dieta no contribuye a la prevención del cáncer.

Esto no es cierto. Aunque no existe un alimento que te ayuda a prevenir el cáncer, una dieta saludable basada en plantas (o sea una variedad de vegetales, frutas, granos integrales, frijoles o habichuelas, etc.), puede ayudar a prevenir el cáncer, de acuerdo con el American Institute for Cancer Research (AICR). 

Por ejemplo, un estudio publicado en The American Journal of Clinical Nutrition en 2015 encontró que las mujeres que siguieron una dieta a base de plantas (frutas, vegetales, granos integrales, frijoles o habichuelas, nueces y semillas) tuvieron un riesgo 15% menor de desarrollar cáncer del seno.

Por otro lado, si te encanta la carne, procura limitar la carne roja, limita las carnes procesadas y elige mejor el pollo, el pescado y otras carnes blancas, que tienden a ser más saludables. Además, procura evitar asarlas a temperaturas demasiado altas (especialmente cuando las cocinas a la parrilla). Esto hace que liberen unos químicos conocidos como aminas heterocíclicas e hidrocarbonos aromáticos policíclicos, que se consideran carcinogénicos.

También es importante limitar el consumo del alcohol, las bebidas endulzadas, los carbohidratos refinados y los alimentos altamente procesados. Una dieta Mediterránea, pesco-vegetariana, lacto-ovo-vegetariana, vegana o flexetariana, que sea saludable tomando en cuenta las recomendaciones mencionadas aquí arriba, te puede ayudar a prevenir el cáncer.

MITO # 8 El ejercicio no contribuye a prevenir el cáncer.

Esto no es cierto. Así como la dieta influencia el desarrollo del cáncer, existe evidencia, de acuerdo con la American Cancer Society (ACS), que la actividad física y el peso se encuentran entre los factores que contribuyen a prevenir el cáncer.

Idealmente, la ASC recomienda mantener un peso saludable y evitar subir de peso en la edad adulta. Si se está en sobrepeso, se recomienda perder el peso y mantener un peso saludable, manteniéndose físicamente activo. La obesidad se ha asociado con el aumento en el desarrollo de varios tipos de cáncer (como del hígado, de la vesícula, de la parte alta del estómago, del páncreas, del colon y el recto, del adenocarcinoma del esófago, del mieloma múltiple, del riñón, del útero, del ovario, de la tiroides y del seno en las mujeres después de la menopausia).

La ASC recomienda específicamente que los adultos hagan entre 150 a 300 minutos de ejercicio de intensidad moderada por semana o 75 a 150 minutos de ejercicio de intensidad vigorosa, o una combinación equivalente. El alcanzar o exceder el límite superior es lo óptimo. En cuanto a los niños y los adolescentes, recomienda que hagan mínimo una hora de actividad moderada a vigorosa diariamente. Y que se limite el comportamiento sedentario, como sentarse, acostarse y ver televisión y otras formas de entretenimiento frente a una pantalla.

Y como siempre, si todavía tienes dudas, pregúntale a tu médico.

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Imagen: ©Shutterstock / fizkes

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