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Un nuevo estudio relaciona cantidades más altas de selenio con un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Los investigadores, sin embargo, recomiendan obtener este mineral a través de la dieta diaria y no mediante suplementos.

El selenio es un oligoelemento esencial, es decir, una sustancia química que el cuerpo necesita para su metabolismo y para mantener una buena salud, pero en una cantidad pequeña (menos de 100 mg diarios).

¿Dónde puedes obtenerlo? Al igual que otros nutrientes, tu cuerpo recibe el selenio del agua y de los alimentos que consumes. Las nueces de Brasil tienen un alto contenido de selenio. Además, está presente en las verduras (la cantidad de selenio que aporta cada una depende de la cantidad de dicho mineral que había en el suelo donde creció la planta), la levadura de la cerveza, el germen del trigo y de los panes enriquecidos. También el pescado, los mariscos, las carnes rojas, los granos, las semillas, los huevos, el pollo, el hígado y el ajo contienen selenio. En el caso de las carnes, cuando son de animales que comieron granos o plantas que crecieron en suelos ricos en selenio, aportarán más cantidad de este mineral.

Pero, ¿por qué es importante que el cuerpo reciba selenio? Porque este nutriente tiene propiedades antioxidantes, es decir, previene o retarda el proceso de la oxidación (y por ende, de la producción de radicales libres) que daña a las células, por lo que se convierte en un poderoso aliado de nuestro sistema inmunológico (el que nos defiende contra los ataques de los virus y las bacterias, por ejemplo).

Aunque algunas personas usan el selenio para evitar las enfermedades del corazón y de los vasos sanguíneos – incluyendo los derrames cerebrales y el endurecimiento de las arterias (arterioesclerosis), para prevenir diferentes cánceres, para combatir la infertilidad, la gripe aviar, el síndrome de la fatiga crónica, el hipotiroidismo y el VIH, la Base Exhaustiva de Datos de Medicamentos Naturales de Estados Unidos (que es el organismo que se encarga de clasificar la eficacia de los medicamentos teniendo en cuenta su evidencia científica) considera que el uso del selenio para dichas condiciones es posiblemente ineficaz, probablemente ineficaz o no hay suficiente evidencia para determinar su eficacia.

En cuanto a su uso en el tratamiento de la diabetes, hay opiniones contradictorias. La propia Base de Datos menciona que existen investigaciones que sugieren que los niveles bajos de selenio aumentan el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, mientras que otros estudios afirman lo contrario, es decir, que el riesgo de desarrollar la diabetes tipo 2 se relaciona precisamente con niveles elevados de selenio en el organismo, en especial en las personas que han consumido dosis altas de selenio (unos 200 microgramos diarios de suplemento de este mineral) a largo plazo (más de 7 años).

A la controversia se ha sumado un nuevo estudio desarrollado en Estados Unidos.  Según éste, una mayor cantidad de selenio sí podría ayudar a disminuir las posibilidades de desarrollar diabetes tipo 2.

Específicamente, unos investigadores de la Facultad de Salud Pública de Harvard, en Boston, detectaron que las posibilidades de desarrollar diabetes tipo 2 eran 24 por ciento más bajas en los participantes con una dieta rica en selenio, comparado con aquéllos que consumían poca cantidad del mineral.

Para llegar a estos datos, publicados en la revista Diabetes Care, los investigadores analizaron fragmentos de las uñas de los pies de más de 7 mil personas, tanto hombres como mujeres que participaron en los estudios conocidos como Nurses’ Health Study y Health Professionals Follow-Up Study, entre 1982 y 1987.

Además, los participantes respondieron a cuestionarios integrales sobre su alimentación, estilo de vida y enfermedades durante las siguientes dos décadas. Hay que destacar que ninguno de ellos tenía ni diabetes ni enfermedad cardíaca al inicio del estudio.

A diferencia de la información ofrecida sobre la dieta, que es más difícil de controlar y comprobar pues se basa en la memoria del participante, sí es posible determinar con exactitud la cantidad de selenio que el individuo ha ingerido en un año según la acumulación del mineral encontrada en las uñas.

El equipo investigativo determinó que el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 resultó un 24 por ciento menor en aquellos participantes con mayor acumulación de selenio.

A pesar de este hallazgo, los investigadores destacan que no se recomienda el consumo de suplementos de selenio, sino que lo ideal es obtenerlo a través de la dieta. Esto se debe, por un lado, a que existen distintos tipos de selenio con diferentes efectos, y los suplementos solamente contienen un tipo de ese mineral.

Por otro lado, el exceso de selenio puede provocar una condición llamada selenosis, que puede causar náuseas, vómitos, cambios en las uñas, pérdida del cabello, irritabilidad y falta de energía o fatiga. También puede causar sensibilidad en los senos, temblores, mareos, rubor en la cara, problemas de coagulación, problemas en el hígado y el riñón.

Al respecto, el Instituto de Medicina de Estados Unidos recomienda que la mayoría de los adultos debe consumir alrededor de 55 microgramos de selenio por día (un huevo, por ejemplo, contiene unos 15 microgramos), aunque la cantidad que necesita cada persona depende de la edad, el sexo y otros factores como el embarazo y ciertas enfermedades. En todos los casos, se recomienda no superar los 400 microgramos diarios de selenio (te aclaramos que miligramos y microgramos son unidades de medida relativas al gramo. Un miligramo equivale a 1,000 microgramos).

Recuerda que llevar una dieta saludable, rica en frutas y verduras y baja en grasas y azúcares ayuda a mantener la buena salud en general, y es una de las formas de evitar con eficacia el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, más aún si acompañas tu alimentación con una entretenida rutina de ejercicios. A diferencia de los usos y efectos del selenio, ¡en eso no hay controversia!

Imágen © iStockphoto.com / TinaFields

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