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En general son los niños quienes muestran sus frenos (soportes de diferentes tipos) al sonreír. Sin embargo, esto no es exclusivo de los más pequeños o de los adolescentes. Cada vez hay más adultos utilizando la ortodoncia para mejorar su dentadura, ya sea por cuestiones de salud o meramente estéticas. Aquí te contamos más detalles sobre este tema.

“Nunca es tarde cuando la dicha es buena”, dice el dicho popular. A los 38 años, Carmen tiene problemas en la mandíbula, y sus dientes delanteros no cierran con los de abajo, con lo cual se le hace bastante difícil morder. ¿Podría ser la ortodoncia una solución para ella? Probablemente sí. Frecuentemente una oclusión adecuada en donde se corrige la posición de los dientes para que haya armonía con la base de los huesos (la mandíbula) resuelve dolores de cabeza, de oídos y de los músculos de la cara.

En general estamos acostumbrados a ver a los niños y a los adolescentes utilizando diferentes aparatos de ortodoncia y puede parecernos que estos no son apropiados para los adultos. Sin embargo, cada vez más adultos los usan, ya sea por cuestiones médicas o estéticas. De hecho, algunos especialistas estiman que, casi la mitad de los pacientes que usan aparatos de ortodoncia son adultos.

En realidad son pocas las personas que tienen naturalmente unos dientes perfectamente alineados. La mayoría de las personas, tienen dientes desalineados, lo que además de afectar a la mordida (la oclusión) también dificulta que la higiene bucal se pueda hacer correctamente.

Una mala oclusión (mordida) (como es el caso de Carmen) puede la razón por la cual el dentista recomiende el uso de la ortodoncia (“braces”, frenos o frenillos). Esta puede ser el resultado de dientes apiñados, dientes que falten, dientes adicionales o mandíbulas mal alineadas, entre otras causas, y frecuentemente hay un factor hereditario.

Para los adultos, la mala oclusión puede deberse a la falta de dientes, a los cambios que ocurren con el tiempo en la mordida o simplemente puede ser una mala oclusión que no fue corregida en la infancia.

Además, la ortodoncia puede utilizarse en otros casos. Por ejemplo:

  • Para alinear (enderezar) los dientes,
  • Para cerrar espacios entre dientes (que pueden aparecer con la edad)
  • Para alinear adecuadamente los labios y los dientes.

Gracias a los avances tecnológicos de las últimas décadas, actualmente los aparatos no son lo que eran cuando un adulto de hoy era niño. Así que elimina esa imagen de tu mente.

Ahora, los aparatos de ortodoncia se notan menos: los soportes que aguantan los alambres  se pegan al frente de los dientes; pueden ser de metal, transparentes o del color de los dientes. En algunos casos, los soportes se pueden poner en la parte posterior del diente (aparatos linguales).

Además, los alambres modernos también se notan menos que los anteriores y están hechos con materiales nuevos que ejercen una presión suave y constante sobre los dientes, lo que hace que el proceso del movimiento de los dientes sea más rápido y cómodo.

A la hora de pensar en uno de estos tratamientos debes tener en cuenta que el tiempo promedio de duración es de 24 meses. Aunque éste varía en cada persona, y en el caso de los adultos puede ser aún mayor.

Otras cosas que hay que tener en mente son la severidad del problema, la salud de los dientes, de las encías y del hueso de soporte y si seguirás rigurosamente las instrucciones de tu dentista y mantendrás tu higiene bucal. Por último, hay que evaluar los costos del tratamiento. Dependiendo de tu país y tu seguro dental, quizá te podría cubrir algunos de los costos. Sin embargo, en muchas ocasiones, tendrás que asumirlos de tu propio bolsillo. Para asegurarte, infórmate al respecto.

Con todo esto en mente, en general quienes pasan por esta experiencia obtienen buenos resultados y coinciden en que tanto esfuerzo y paciencia valen la pena. La recompensa: preservar unos dientes sanos con una sonrisa mucho más atractiva.

 

Imagen © iStock / irenetinta

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