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Muchas personas que padecen algún tipo de cáncer consideran utilizar suplementos vitamínicos para acompañar sus tratamientos. ¿Qué tipo de suplementos y terapias alternativas existen, cuáles son sus ventajas y cuáles los riesgos?

Esa tarde, Carla había llegado al consultorio, tan alegre y convencida, que fue difícil hacerla cambiar de opinión. Le habían ofrecido un compuesto de vitaminas, en apariencia “totalmente naturales”, que resolvería su problema de cáncer así de simple, como por arte de magia.

Lamentablemente, si bien hay muchos adelantos en la medicina que permiten ofrecer diferentes alternativas para tratar el cáncer, todavía no existe una fórmula mágica para eliminarlo. Si algo parecido a lo que le pasó a Carla te ocurre a ti, no lo creas sin antes cuestionarte cómo ocurriría eso y por qué resultaría tan fácil.

El recibir la noticia de que tienes algún tipo de cáncer suele ser muy angustiante, por eso también es lógico que busques todos los métodos posibles que puedan curarte y aliviarte, tanto física como espiritualmente.

Incluso, luego de comenzar el tratamiento, podrías sentir algunas molestias, como náuseas, debilidad y cansancio, que a veces la quimioterapia o las radiaciones pueden causar. En ocasiones, esto podría dificultar tu vida cotidiana y esto podría contribuir a que tu ánimo decaiga.

Ante estas situaciones, cada vez son más quienes buscan lo que se llaman terapias complementarias, alternativas o integradas. En todos los casos, es importante que lo consultes con tu médico para evitar que estos interfieran con tu tratamiento y para que te asesores.

Muchas veces, la gente teme que sus médicos no los apoyen o que no los entiendan cuando deciden seguir una terapia complementaria, o que les pase como a Carla que llegó muy entusiasmada pero se fue del consultorio con una idea diferente en su mente.

Carla descubrió que el consumir vitaminas en exceso podía interferir con su tratamiento e incluso disminuir o retardar los efectos esperados. Incluso para quienes no tienen cáncer, consumir vitaminas en exceso puede ser perjudicial. Además, su médico le sugirió otro tipo de terapias complementarias, como el yoga, para acompañar su tratamiento y aliviar sus dolores.

Siempre hay algo que podrás hacer para sentirte mejor y luchar contra la enfermedad. Pero a veces la publicidad y el mercadeo engaña o tenemos ideas falsas como que si algo es natural es más sano, cuando en realidad eso no siempre es así, especialmente si estás recibiendo algún tratamiento en particular.

Por eso, si estás pensando en tomar algún suplemento, vitamina o hierba o seguir alguna terapia alternativa, busca la mayor cantidad de información posible, trata de consultar fuentes y terapeutas alternativos confiables (que se hayan graduado de centros universitarios de calidad) y luego coméntale tu intención a tu médico para que pueda orientarte en tu decisión. Por desgracia, hay muchos charlatanes que se aprovechan de la gente en estos momentos de angustia. Afortunadamente cada vez se están haciendo más estudios científicos en universidades en todo el mundo y en lugares como los Institutos Nacionales de Salud en Estados Unidos cuyo objetivo es encontrar si estos tratamientos funcionan y si tienen efectos negativos o no. Desafortunadamente muchas de las personas que los venden no los realizan, pues su objetivo no es “tu bien”, es el bien de su bolsillo.

Mientras tanto, te contamos algunas de las alternativas que puedes encontrar:

  1. Medicinas para el cuerpo y la mente. Se basan en la idea de que la mente puede modificar al cuerpo. Por ejemplo, incluye la meditación, la hipnosis, el yoga y el uso de imágenes, entre otras disciplinas.
  2. Prácticas biológicas. Incluyen lo que generalmente se conoce como “natural”, como hierbas y suplementos dietéticos, entre los cuales se destacan las vitaminas y ciertos alimentos con características particulares, como los antioxidantes.
  3. Prácticas basadas la manipulación del cuerpo.  Se basan en el trabajo sobre una o más partes del cuerpo, como los masajes, la reflexología y la curación quiropráctica.
  4. Medicina energética. Se basa en la creencia de que el cuerpo tiene campos energéticos que pueden ser utilizados para sanar. Es el caso del Tai Chi y el Reiki, por ejemplo.
  5. Sistemas médicos completos. Se trata de sistemas y creencias de diferentes culturas y partes del mundo que han evolucionado a lo largo del tiempo, como la medicina ayurvédica (India), la medicina tradicional china (incluye la acupuntura, por ejemplo) y la homeopatía.

Considera que ninguno de estos métodos ha demostrado científicamente que curan el cáncer. Sin embargo, aunque estas alternativas no funcionan para todos, algunas pueden ayudarte a relajarte y a disminuir tu estrés, las náuseas, el dolor y otros síntomas o efectos colaterales que te cause el tratamiento, así como a llevar una vida más amena y saludable una vez que hayas concluido el tratamiento para combatir el cáncer. Por eso, muchos sitios universitarios las utilizan en conjunto con los tratamientos tradicionales. Algunos como la meditación y el yoga son maravillosos. Pero recuerda, siempre consulta con tu médico.

Imágen © iStockphoto.com / photo168

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