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La resistencia a los antibióticos los está volviendo cada vez menos efectivos

Entre las crisis de salud pública a nivel mundial de la que no se habla con frecuencia, se encuentra la resistencia a los antibióticos. La creencia de que habíamos ganado la batalla contra las enfermedades infecciosas al descubrir los antibióticos en los 1960s no fue cierta. Las bacterias, los virus y los hongos están ganando la batalla. Es necesario encontrar alternativas para combatir a estos microorganismos. Aquí encontrarás una técnica nueva que se está explorando para combatir las infecciones.

El problema de la resistencia a los antibióticos es enorme, en gran parte causada por los humanos y los científicos no han podido crear clases nuevas de antibióticos en los últimos 30 años. Esto ha hecho que se estén buscando otras formas de combatir a las bacterias que no responden a los antibióticos con los que contamos actualmente.

Se calcula que la resistencia a los antibióticos (incluyendo a las bacterias, a los virus y a los hongos) a nivel mundial, de acuerdo a un estudio realizado por el gobierno de la Gran Bretaña, mata a alrededor de 700,000 personas cada año y que de continuar así, podría llegar a matar a 10 millones de personas más anualmente para el año 2050. El monto económico llegaría a los 100 trillones de dólares, que es una cantidad exorbitante. Pero más importante aún es el hecho que problemas de salud que consideramos menores ahora, podrían volverse mortales (como cuando no contábamos con los antibióticos para combatir las infecciones). Una persona podría fallecer si se le infecta una cortada, de una pulmonía (neumonía), de una infección urinaria o de una enfermedad de transmisión sexual (ETS), después de una cesárea o de recibir quimioterapia o de tener cualquier tipo de cirugía.

Una de las formas innovadoras en que los científicos están investigando atacar a las bacterias es utilizando a los “bacteriófagos” o “fagos”. Seguramente te preguntarás ¿qué son los bacteriófagos? Te explico. Se descubrieron hace más de un siglo. Son unos microorganismos pequeñitos (tan pequeños que miden como 1% lo que mide una bacteria) y mucho más abundantes que ellas. Se encuentran en la tierra, las aguas del drenaje o residuales y en la piel. Curiosamente son innocuos para los humanos pero afortunadamente para nosotros, parecen ser letales para las bacterias.

En los 1930 algunos laboratorios empezaron a vender los bacteriófagos o fagos en Estados Unidos pero con la disponibilidad de los antibióticos, desaparecieron. No sucedió lo mismo en Georgia (en el Cáucaso del Sur) en donde el 20% de las infecciones bacterianas se tratan con ellos, en Rusia (en donde una compañía los produce) y en Polonia en donde algunos doctores han empezado a probarlos en pacientes con infecciones resistentes a los antibióticos.

Por ejemplo, según un virólogo del Texas A&M University en College Station encontrar un fago para combatir a una bacteria es relativamente sencillo. Dice que la naturaleza proporciona un suministro que no se agota, ya que no se han encontrado dos bacteriófagos iguales. A medida que una bacteria se vuelve resistente a un bacteriófago, al cambiar el receptor en la superficie de la célula por el que el virus solía entrar, los investigadores del Eliava Institute en Tbilisi, simplemente le agregan más fagos a los “cocteles” virales que reciben los pacientes. El jefe del departamento del consejo científico de este instituto dice que actualizan sus productos cada ocho meses aproximadamente, y que desconocen la combinación exacta de fagos que constituyen el coctel.

En una presentación en la reunión de la  Asociación Americana de Microbiología en Boston en 2014, Resch, de la University of Lausanne en Suiza que es uno de los líderes en los estudios, dijo que las agencias regulatorias tendrían que supervisar un producto que evoluciona tan rápidamente más allá de los estudios clínicos. Piensa que la terapia con fagos se debería tratar como la vacuna contra la influenza o la gripe (también conocida como “flu”), que se actualiza cada año, cuando aparecen las nuevas cepas de la gripe o influenza.

El interés en los fagos ha aumentado por la resistencia a los antibióticos. El mayor obstáculo es que no existen estudios clínicos de calidad que comprueben que la terapia con los bacteriófagos combate las infecciones por bacterias. Afortunadamente, se han iniciado algunos estudios rigurosos por laboratorios de calidad en Estados Unidos para determinar si realmente funcionan contra el Staphylococcus aureus. Y los estudios no sólo se están realizando en Estados Unidos, ya que este problema es mundial, varios países en Europa (Bélgica, Francia y Suiza) iniciaron estudios en pacientes con quemaduras. En este caso, verán si los fagos son efectivos para combatir a la Pseudomona aeruginosa y a la Escherichia coli (E. coli), dos bacterias que frecuentemente se encuentran en las heridas de los pacientes con quemaduras. Los resultados de varios estudios en animales parecen ser buenos. Aunque algunos expertos piensan que es necesario, además de realizar los estudios, definir mejor el proceso de la fabricación y la regulación, ya que actualmente los tratamientos parecen ser un poco “personalizados” y complejos.

Ahora es cuestión de esperar los resultados en los humanos. Ojalá que sean positivos y que se puedan realizar en una forma sistemática y regulada.

Nos urgen alternativas para poder combatir a las infecciones por bacterias (así como a las infecciones por los virus y por los hongos) que se han vuelto resistentes a los antibióticos.

Te mantendremos informado de los resultados aquí en Vida y Salud. Mientras tanto, recuerda que es importante no tomar antibióticos innecesariamente, tomarlos únicamente bajo supervisión médica y siempre en la dosis que te indica tu proveedor de salud, así como durante el tiempo que te los receta (aunque te sientas bien antes de terminarlos). Adicionalmente, ojalá dejen de darle antibióticos a los animales preventivamente (eso depende de los legisladores). Si tienes oportunidad de votar al respecto, recuerda que tiene un impacto importante en tu salud y en la salud de tus hijos y de tus nietos.

Todos esperamos estar sanos, pero cualquier persona puede sufrir una cortada que se infecte, tener un accidente o requerir una operación en el momento menos esperado. Cualquiera de estas condiciones pueden infectarse…..Ojalá y no necesites cuidados de salud y ojalá y no sufras complicaciones. Pero lo ideal es tener cobertura médica para tener la mejor protección disponible. Si vives en Estados Unidos y no tienes seguro, quizá podrías calificar en una de las opciones de cobertura médica para personas de bajos ingresos para Medi-Cal o Medicaid. Obtén información en una agencia de departamentos humanos de tu localidad. Si vives en California puedes obtener información en www.CoveredCalifornia.com/es, en el resto del país visita https://www.cuidadodesalud.gov/es/

También puedes visitar el intercambio de seguros médicos de tu estado. En California puedes ir a www.CoveredCA.com/es o llamar al 1-800-300-0213. Los centros comunitarios de salud en tu comunidad podrían ayudarte a tener acceso a servicios médicos si no calificas para un programa de cobertura de salud, en California podrías encontrar un centro de salud en www.californiahealthplus.com.

 

Imagen © iStock / James Thew

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