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Por los amigos, por el año que termina, por los logros, por la salud, por haber encontrado el amor este año, por los hijos, por los padres, por el empleo, por los viajes, por el sólo hecho de brindar – durante las fiestas, abundan los motivos para celebrar con unas copas en compañía de seres queridos y amigos y dejar a un lado las preocupaciones que nos agobiaron durante todo el año. Cuando llegan las festividades no faltan las invitaciones y los eventos, y claro, la comida deliciosa, el alcohol y con éste último, la famosa cruda.

Y es que estar al calor de unos traguitos hace que sea fácil olvidar que la mañana siguiente el cuerpo no dudará en pasar la cuenta de cobro: dolor de cabeza, sed, fatiga, dolor muscular, mareo, sensibilidad a la luz y los sonidos, náuseas, vómito y dolor de estómago y, como si fuera poco, se aceleran los latidos del corazón. Aclaro que entre más haya sido lo bebido, y dependiendo de la capacidad para metabolizar el alcohol de cada individuo, estos síntomas se pueden presentar con mayor o menor intensidad.

Es entonces cuando aparece la mamá de uno a decirle que antes de acostarse se tome una aspirina, o el amigo que dice que comerse un tomate o algo picante sirve para la cruda, o el que advierte que un caldo de pollo es lo mejor para “resucitar” de ese malestar, o la esposa que regaña con un “eso le pasa por comer con el estómago vacío y mezclar bebidas”.  Los mitos alrededor de la cruda sobran. “Tomarse una mimosa o una cerveza por la mañana ayuda”… uhmm ¡no creo! Esto sólo hace que se posponga el momento en el que los niveles del alcohol en la sangre disminuyen y empiece la famosa cruda. O sea, que va a tener una cruda más tarde.

Lo mejor, es por ejemplo, tomar una bebida como Gatorade al despertar, porque reemplaza los electrolitos perdidos, y tomar mucha agua para la deshidratación. Sigamos con otro mito: “tomar acetaminofén antes de irse a la cama es bueno”…. Tampoco es así, sobretodo en términos del momento y el tipo de medicina. El acetaminofén es inofensivo para el organismo, y es una estupenda medicina, pero no mezclada con alcohol ya que luego de haber tomado mucho, el hígado está tan ocupado tratando de metabolizar el alcohol, que procesa el analgésico de tal forma que sus componentes pueden resultar tóxicos, causando inflamación y posible daño en el hígado. Es mejor tomar ibuprofeno pero no a la hora de irse a dormir, sino por la mañana, pues esta medicina actúa a las 4 horas de haberse ingerido, y de preferencia con alimento para que no irrite el estómago.

Otro de los mitos es que comer  antes de acostarse a dormir va a absorber el alcohol y evitar la cruda. Buen intento, pero no es así. La comida tiene que estar en el estómago antes de que usted se emborrache. ¿Por qué? Simple. Si su organismo está digiriendo un pedazo de carne, el vodka que usted se tome, o el martini, o el tequila, entrará en el torrente sanguíneo de manera más lenta, dándole menos oportunidad de acumularse tanto que dilate sus vasos sanguíneos hasta causarle un dolor de cabeza insoportable. Porque lo que hace el alcohol en el cuerpo no es bonito: estimula la producción de orina y por lo tanto la deshidratación, incrementa la producción de ácidos estomacales que producen náuseas y mareo, hace que se bajen los niveles de azúcar en la sangre causando debilidad, temblores, fatiga y hasta cambios en su comportamiento y su temperamento. ¿Quiere que estas fiestas no se le “agüen”? pues brinde sin excederse con un ¡salud! literalmente hablando. Además…..es mejor prevenir que remediar.

Este artículo de la Dra. Aliza fue publicado originalmente en People en Español.

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