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Cuando el hígado se inflama por cualquier motivo se dice que tenemos una hepatitis. Si el origen de la inflamación es un virus, estamos ante una hepatitis vírica. En un artículo anterior ya hablamos de cuáles son los diferentes tipos de hepatitis víricas que existen y cuál es su incidencia. Ahora os explicaremos algunos de los síntomas que pueden indicar que padecemos una hepatitis vírica y cuáles son sus principales vías de contagio.

¿Cómo puedo saber si tengo una hepatitis vírica?

Cuando una persona se infecta por uno de estos virus se puede producir una hepatitis aguda. Esta normalmente se manifiesta inicialmente de una manera similar a una gripe, con cansancio, fiebre y dolores musculares. También puede ir acompañada de síntomas como diarrea, náuseas o malestar gástrico. Finalmente puede desarrollarse los últimos síntomas:

  • Ictericia o coloración amarilla de la piel y mucosas.
  • Coluria o coloración oscura de la orina, similar al color de las bebidas de cola.
  • Acolia o color blanquecino de las heces.

En un porcentaje elevado de casos la infección por los virus de la hepatitis no produce ningún síntoma y pasa totalmente desapercibida y se detecta de forma casual si se realiza un análisis de sangre en aquel momento. Esta forma clínica recibe el nombre de hepatitis subclínica o asintomática.

Si la infección se hace crónica suele tener pocos síntomas. En algunos pacientes produce déficit de concentración, cansancio, molestias en el abdomen y solamente en caso de enfermedad avanzada (cirrosis) puede haber cúmulo de líquido en las piernas o en el abdomen, así como ictericia. Otros pacientes no presentan ningún tipo de síntomas y, por lo tanto, hacen una vida totalmente normal.

El hecho de que las hepatitis causadas por virus son con frecuencia asintomáticas, pone de manifiesto la relevancia de hacer controles analíticos periódicos y, en caso de alteración de los análisis del hígado o de antecedentes de factores de riesgo de transmisión, descartar la presencia de hepatitis. La hepatitis se diagnostica con un análisis de sangre de manera sencilla. Lo que sí es importante es que si el paciente tiene una hepatitis crónica, se evalúe si esta hepatitis ha afectado al hígado”, explica el Dr. Xavier Forn, jefe de la Unidad de Hepatitis del Hospital Clínic de Barcelona, España.

Para saber si hay una afectación de la función del hígado se realizan dos pruebas. Por un lado una ecografía abdominal y por otro una elastografía de transición o fibroscan. Esta prueba mide qué tan elástico es este hígado. Cuanto más elástico, más sano, y cuanto más duro, más enfermo”, añade el Dr. Forn.

¿Cómo se contagia la hepatitis vírica?

Las vías de transmisión de la hepatitis vírica difieren un poco según el tipo de virus que las produce:

  • Hepatitis A: Se transmite fundamentalmente por la vía fecal-oral. El virus se elimina por las heces en las personas infectadas y se encuentra habitualmente en aguas o alimentos contaminados. En países con malas condiciones higiénicas, en las que hay aguas no tratadas, existe riesgo de contagio si no se está inmunizado.
  • Hepatitis B: Se transmite por contacto con la sangre y otros líquidos. “La transmisión por vía sexual es la más frecuente en este tipo de hepatitis” explica la Dra. Zoe Mariño, hepatóloga de la Unidad de Hepatitis Víricas en el servicio de Hepatología del Hospital Clínic de Barcelona, España. El mayor riesgo es entre personas que mantienen relaciones sexuales de riesgo. En menor medida también se puede producir una transmisión percutánea, al compartir agujas o materiales infectados para inyectarse o inhalar drogas, pinchazos accidentales con aguas o situaciones en las que se reutilicen materiales mal esterilizados, como en tratamientos dentales y en la realización de tatuajes o piercings. La tercera vía de transmisión es perinatal, de una madre a su bebe en el momento del nacimiento o después del nacimiento. 
  • Hepatitis C: La principal vía de transmisión de este tipo de virus es a través de la sangre. “Por ejemplo, en pacientes que se han contagiado por transfusiones antiguas de sangre, antes de que se conociera el virus”, explica la Dra. Mariño. Otras formas de contagio son compartir agujas o materiales infectados para inyectarse o inhalar drogas, pinchazos accidentales o compartir instrumentos o utensilios de higiene mal esterilizados. La transmisión sexual del virus de la hepatitis C es poco frecuente, pero posible. No es una forma de transmisión de este virus la leche materna, la saliva, el sudor o las lágrimas, abrazarse o darse la mano o la picadura de mosquitos.
  • Hepatitis E: Se transmite a través de la vía fecal-oral. Es una causa frecuente de brotes epidémicos de hepatitis en países con malas condiciones higiénicas. En los países europeos se encuentra en animales como el cerdo, el jabalí o los ciervos y su contagio suele ser con la ingesta de carne cruda o poco cocinada.

 

Por Miguel Ramudo
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Imagen: ©Shutterstock / Rybalchenko Nadezhda

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