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Mamá, “¿es verdad que los animales van al cielo?” Es una pregunta que muchos niños hacen ante la pérdida de su mascota. Cualquiera que sea el animal en cuestión, la muerte de una mascota le trae dolor a los niños. ¿Cómo puedes ayudar a tu hijo(a) a que supere la muerte de su compañero de juegos? En Vida y Salud te contamos más acerca de cómo superar la muerte de una mascota.

Una mascota es un compañero de vida y de juegos. Incluso se ha comprobado que el tener mascotas es bueno para la salud: la depresión es menos frecuente en quienes tienen algún animal como compañero. En la niñez, particularmente, tener un perro, gato u otro animalito es excelente para el desarrollo emocional de los niños. Por eso, muchos padres se deciden a darles una mascota a sus hijos, ya que saben que es una relación que puede traer muchas alegrías a sus vidas.

Luis, llegaba todos los días de su escuela y era recibido por Topacio, su perrita labrador. Le movía la cola, saltaba de alegría y lo seguía a donde quiera que Luis iba. Era su compañía incondicional. Y es obvio. Desde que Luis tenía 3 años, Topacio llegó a su vida. Ahora, que Luis tiene ocho años, se encontró con la mala noticia un día que llegó de la escuela: Topacio había muerto.

Millones de niños y adultos tienen mascotas en el mundo. Si bien los gatos y los perros son las mascotas más comunes, hay otras como pájaros, peces, conejos, etc. Cualquiera que sea el caso, las mascotas se convierten en un compañero y amigo que se considera como miembro de la familia.  Estos animalitos son la compañía ideal para cuando quieres jugar o simplemente, para cuando quieres estar en silencio.

Es importante entender que como cualquier ser vivo, las mascotas también mueren. Y cuando esto sucede, el impacto emocional en los niños es grandísimo. Es importante que le hables a tu hijo(a) de esta posibilidad, para que esté preparado(a).

Explícale, que al igual que los humanos, las mascotas pueden morir por una enfermedad, un accidente o de vejez. En algunas ocasiones, cuando las mascotas se enferman y los llevas al veterinario, puede que te digan que no hay nada que hacer. Muchas personas toman la decisión de parar el sufrimiento del animal, pues no se puede curar. Entonces le ponen una inyección para que muera o como se dice comúnmente “lo ponen a dormir”. De esta manera, el animalito muere sin dolor, sin sufrimiento.  Desde luego, y se entiende, que esta es una decisión difícil de tomar. Cada familia decidirá cuál es la mejor manera de proceder.

Cuando una mascota muere, los niños pueden pasar por varias fases: al principio, puede que no sientan nada porque no han asimilado la noticia o la niegan. En ocasiones, sus amigos pueden decirles “bueno, puedes comprar otro perro/gato” y esto trae alivio temporal, aunque muchos niños no aceptan de igual manera a otro animal porque saben que no será como antes.  Luego, es normal que venga la tristeza y otras emociones como las siguientes:

  • Culpa: los niños pueden sentir que de alguna manera es su culpa que la mascota haya muerto porque ellos no la cuidaron lo suficiente. No es bueno sentir esto, ya que no es realista y trae mucho más dolor. Habla con tu hijo(a) al respecto para que no se sienta culpable.
  • Enojo: dependiendo de la causa de la muerte de la mascota, el enojo se siente hacia la enfermedad que la mató, el carro que la atropelló, el veterinario que no pudo salvarla. Es normal sentir rabia, pero es importante superarla para poder curar la pena por la muerte de tu mascota.
  • Depresión: la tristeza por la pérdida hace que la depresión sea posible. Pero es necesario que ayudes a tu hijo(a) a que supere la pena hablando con él o ella sobre sus sentimientos y sobre lo importante que es aceptar la muerte como parte del ciclo de la vida.

¿Cómo puedes ayudar a tu hijo(a) a que supere la pérdida de su mascota?

  • Háblale y escúchalo(a): si tu hijo(a) tiene dudas acerca de lo que significa la muerte de la mascota, tú como padre o madre serás el mejor juez a la hora de decidir cómo explicarle lo que significa la muerte. Es importante que no lo subestimes y más bien aproveches la ocasión para hablarle con honestidad sobre la vida y la muerte. Tal vez él o ella tenga ideas erróneas sobre la muerte de su mascota, y ésta es la oportunidad de aclararlas.
  • Ten cuidado con el lenguaje que eliges para explicarle lo que sucedió. Si le dices que al gato o al perro “lo pusieron a dormir” , asegúrate de que tu hijo(a) entienda la diferencia entre dormir y morir. No es aconsejable que le digas que la mascota “se fue” puesto que los niños se pueden imaginar que su animalito está en alguna otra parte y que pronto puede volver. Además puede crearle angustia e incertidumbre el hecho de que no saben dónde está.  Háblale con claridad y explícale que la mascota no va a volver, pero que ahora está más feliz y libre de cualquier dolor.
  • Dale tiempo para que viva su duelo. Si lo(a) ves llorar, consuélalo(a), pero no le digas que no lo haga. Llorar es parte del proceso de aceptar la pena.
  • Con el tiempo, pregúntale si está listo(a) para tener una nueva mascota. Explícale que este nuevo animalito no va a reemplazar al que murió, sino que es una nueva vida que viene a hacerles compañía a todos en la casa.

El apoyo familiar es indispensable para ayudar a los niños a superar la muerte de un animal. Cuando Luis perdió a su perrita Topacio contó con mucha ayuda de sus padres y amigos. Recuerda que cualquier persona que haya tenido mascotas y quiera a los animales, va a entender lo duro que es aceptar la muerte de una mascota.

Permite que tus hijos te hablen y así, con el tiempo, van a ir superando el dolor.

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