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Irma Resendez con Juan, un paciente con EM, en un evento de Familia Unida

Las enfermedades nos afectan a todos, pero no en igual medida. Un sinnúmero de personas sufre enfermedades crónicas y incapacitantes, que van minando poco a poco la  calidad de vida y hasta el propio deseo de subsistir. Entre ellas hay quienes sacan fuerzas de la flaqueza, aprenden a valorar la vida cada día más, descubren y comparten sus bendiciones, y, siguiendo una llamada especial, se convierten en líderes comunitarios efectivos. Eso es exactamente lo que logró Irma Resendez después de un diagnóstico de esclerosis múltiple. Su vida es un ejemplo y un rayo de esperanza. Conócela para que puedas seguir su invitación: comparte tus habilidades y todo tu amor con los demás…

Los metales nobles se forjan a fuego vivo.  Y la adversidad, que puede llegar de muchas formas, entre ellas una enfermedad crónica y devastadora, puede tener un efecto transformador: sacar a flote lo mejor de uno mismo. Irma Resendez, madre, esposa y fundadora y presidente de la exitosa organización comunitaria Familia Unida, con base en Los Ángeles, es prueba de que la fe y el amor hacen posible ese proceso de renovación.  El recorrido, sin embargo, no es nada fácil. Irma recuerda con claridad lo que sintió al recibir su diagnóstico de esclerosos múltiple:

“Me quedé paralizada y sentí miedo, ira, negación… pensé que mi vida se había acabado”.

Es normal que personas como Irma experimenten estos sentimientos y caigan en una depresión profunda cuando reciben la demoledora noticia de que una enfermedad afectará radicalmente y para siempre sus vidas. Con el tiempo, el apoyo de la familia y a veces hasta con ayuda profesional, llega la aceptación. Pero es sin duda un proceso difícil y, como el de Irma, por sobradas razones. Cuando empezó a investigar acerca de la esclerosis múltiple (EM) supo que no tendría  cura, que afectaría su sistema nervioso lesionando la cubierta de mielina (el material que recubre y protege las células nerviosas. Estas lesiones bloquean y retardan los mensajes entre el cerebro y el cuerpo produciendo una serie de síntomas que van desde la debilidad muscular, alteraciones de la vista, pérdida gradual de la movilidad y hasta problemas con el pensamiento y la memoria).

Encontrarse con otros enfermos que vivían con dolores continuos, en un estado avanzado de la enfermedad ya incapaces de hablar o de levantarse de la cama, o enterarse de otros que había ya fallecido por complicaciones de la esclerosis múltiple, fue un duro golpe para Irma. Al principio le resultó más fácil darse por vencida, aislarse por completo y llegar a pensar que sus hijas se merecían una mejor madre y su esposo una mujer saludable.

“Caí en una depresión que puso a prueba mi identidad. Me convencí a mi misma de que mi familia estaría mejor sin mí, así no tendrían la carga de tener que cuidar de mi”.

Fue tanto el nivel de depresión y angustia que no sólo llegó a tener pensamientos suicidas, sino que los puso en práctica.  Cuando supo que incluso que podría perder la visión, la idea de nunca volver a ver a sus hijas, la llevó a cometer un acto sin sentido: se pasó una luz roja y frenó en medio de la intercepción en pleno tráfico buscando morir en el accidente.  Cada vez que recuerda ese momento, siente escalofríos y vergüenza. No quería herir a nadie, solamente escapar de su realidad y rápido.

“Me da vergüenza compartir eso porque fue un acto egoísta. ¿Por qué lo hice? Busqué la salida fácil, eludir el dolor y la frustración que había visto en otros enfermos. Ni quería compasión ni mi orgullo me permitía pedir ayuda. Solamente quería desaparecer”.

Por suerte ni desapareció ni nadie resultó herido en el intento. Había tocado fondo y en ese momento comenzó su ascenso a la sanación espiritual y a su encuentro consigo misma. Dos fuerzas poderosas la rescataron, el amor incondicional de su esposo y sus hijas y su fe en Dios. Aunque Irma no se considera una persona religiosa en el sentido tradicional, tiene una profunda fe y está convencida de que Dios siempre ha estado con ella y nunca la abandona. Al salir ilesa del accidente comprendió que se trataba de una segunda oportunidad que no pensó desaprovechar.

“Esa fue la señal de que Dios me quería todavía aquí y que tenía otra  oportunidad para hacer lo correcto: dejar de auto compadecerme y sentirme agradecida porque aunque tuviera que usar una silla de ruedas, aunque llegara a perder la vista o sentir dolor, todavía tenía una familia, podía ver crecer a mis hijas, enseñarles valores, amarlas, concentrar mi energía en ser la mejor madre posible, enseñarles con mi ejemplo que podrían llegar a ser todo lo que se propusieran si confiaban en su inteligencia, en sí mismas y en Dios”.

El descubrimiento de su misión personal fue el comienzo de su servicio a la comunidad, comprometiéndose  a compartir su amor y su experiencia con otras personas, ayudándolas a sentirse amadas y recordándoles que no están solas ni en los peores momentos.

“No importa cuál sea el reto que estemos enfrentando: un diagnóstico de esclerosis múltiple, cáncer, un divorcio, una pérdida o cualquier otra experiencia dolorosa, debemos tener confianza y buscar el lado positivo de cada situación, porque en verdad la hay. Hoy yo sé que el diagnóstico de esclerosis múltiple me dio la oportunidad  de descubrirme a mi misma: una persona que ama y aspira a establecer puentes entre comunidades y ayudar a otros a descubrir que son importantes y muy valiosos”.

Irma había encontrado por fin el propósito de su vida: la ayuda a la comunidad. En 1998 funda la primera organización bilingüe no lucrativa en beneficio de los pacientes de esclerosis múltiple de habla hispana: Familia Unida living with Multiple Sclerosis. La organización tiene su base en Los Ángeles y presta servicios a todo el Sur de California, aunque a través de su página web www.msfamiliaunida.org/services brinda su apoyo a los individuos con esclerosis múltiple en todo el mundo de habla hispana.  Familia Unida ofrece servicios de consejería individual, de empleo y ayuda con alimentos a pacientes con esclerosis múltiple y sus familias. A través de la organización los enfermos obtienen acceso al cuidado de la salud, servicios educativos y otros recursos que los ayudan a disfrutar la una mayor calidad de vida.  Este 15 de julio del 2012, por ejemplo, Familia Unida llevó a cabo un evento en el que de forma gratuita se lavaron y acondicionaron sillas de ruedas (es el noveno año que se celebra este evento). Las familias pudieron disfrutar de otras actividades como artes manuales, entretenimientos, comida variada y la participación de personalidades, yo tuve la oportunidad de acompañarlos y tener la oportunidad de poner mi granito de arena para llevar esperanza y alivio a familias hispanas que sufren el peso de la esclerosis múltiple.

A través de los años, Irma ha recibido numerosos reconocimientos como líder comunitario, pero su mayor satisfacción es ver como otros de forma voluntaria, se motivan a luchar por conseguir sus metas y compartir con otros sus habilidades. Es así como es testigo de milagros que suceden día a día.

“La mejor experiencia en Familia Unida es saber que hacemos una diferencia en la vida de otros cada día, muchas veces al día. Gracias al apoyo de Familia Unida muchas familias se sienten hoy más saludables y más felices”.

Sin duda, la vida de Irma es una inspiración y un ejemplo. Ella tiene un mensaje muy hermoso y consolador para los pacientes de EM y en general a todos los que sufran una enfermedad que causa incapacidad. ¡Para ti también! Presta atención:

“No importa lo difícil que pueda parecernos a veces la vida, recuerda que podemos optar por reír cuando quisiéramos llorar, sonreír cuando nos sentimos tristes, dar un abrazo cuando necesitamos que nos abracen. En especial, trata de que recordar tres cosas en tu vida por las que te sientas agradecido(a) al levantarte y al acostarte. Repítete a ti mismo(a) que eres una persona con un sentido y propósito en la vida que en este momento reúnes las cualidades que necesitas en este momento. Así que ríe todo lo que puedas y no dejes que nadie te haga sentir que no eres especial. Dios te ha hecho especial, así que siéntete satisfecho de cómo eres y seguro de que hay una razón en este viaje que todos realizamos en la vida. Deja que la energía positiva del amor te llene y brille alrededor tuyo. Esa energía amorosa te llenará de alegría y entusiasmo y de muchas maneras aliviará tu dolor y hasta te hará olvidar tu enfermedad. Llena tu mente con la seguridad de tu propia grandeza y verás realizarse el milagro”.

Irma Resendez puede hacer una afirmación así con pleno derecho porque vio su acción en su propia vida. Salió de la oscuridad a la luz y ayudando a los demás, pudo incluso dejar su silla de ruedas. Cualquiera que sea la enfermedad por la que estés pasando, pon en práctica su mensaje de esperanza para traer más salud y alegría a tu vida.

Si necesitas más información sobre las actividades y recursos que ofrece Familia Unida, por favor visita www.msfamiliaunida.org. Y si no necesitas ayuda pero te gustaría ayudar a Irma a continuar su labor, entra a su sitio y haz una donación (cualquier cantidad es bienvenida) yo, ella y todas las personas que se benefician de los servicios te lo agradecemos de todo corazón.

 

Imágen © 2012 Familia Unida

 

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