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La próxima vez que visites a tu dentista tal vez te sorprenda si él o ella te dice que tienen que tomarte una radiografía. Esto es parte normal del cuidado de tu salud oral y se requiere en ciertas ocasiones. Aquí te contamos cuándo es necesario que los rayos X cuenten algo más sobre tu boca.

El ir al dentista es indispensable como parte de la rutina del cuidado de tu salud oral. Cuando vayas, puede ser que el odontólogo u odontóloga te recomiende que te tomen una radiografía de los dientes.

Si es algo que no te esperabas, ¡no te alarmes! Es simplemente otra forma de revisar la salud de tu boca. Los rayos X, tal como lo hacen en otras áreas del cuerpo, ayudan a ver en detalle aquello que no puede verse claramente a simple vista. Puede ayudar a que tu dentista identifique problemas que, si se detectan a tiempo, pueden evitar complicaciones en el futuro.

En los adultos las radiografías dentales se usan para lo siguiente:

  • Mostrar en detalle áreas que pueden estar afectadas por caries y que no se ven en un examen visual. Muchas caries se presentan entre los dientes y es mejor detectarlas con rayos X.
  • Encontrar caries que pueden estar desarrollándose debajo de una calza o relleno existente.
  • Advertir de la posible pérdida de hueso que se asocia con la enfermedad periodontal que afecta a las encías.
  • Descubrir si existen grietas o daños en algún relleno o calza.
  • Mostrar si hay alguna otra anormalidad como quistes, cáncer y cambios asociados con otras enfermedades.
  • Guiar a tu odontólogo/a para preparar implantes dentales, tratamientos de ortodoncia u otros trabajos dentales.
  • Revelar anormalidades en la raíz del diente, como infecciones o muerte del nervio y determinar si es necesario una endodoncia (el tratamiento de un conducto).

Los niños también se pueden beneficiar de los rayos X porque estos ayudan a:

  • Determinar si hay caries y supervisar el crecimiento y el desarrollo de los dientes.
  • Verificar que haya suficiente espacio en la boca para que quepan los dientes permanentes y si se dan las condiciones para que estos crezcan sanos y sin problemas. También se verifica si los dientes de leche se pierden al ritmo ideal.
  • Monitorear el crecimiento de las muelas del juicio y determinar si están causado algún impacto en los otros dientes o si no pueden salir a través de las encías.

La frecuencia con la que se necesita que te saquen radiografías dentales depende de tu caso particular. Si cuidas de tu salud oral cepillándote después de cada comida, usas la seda dental, te alimentas sanamente y visitas a tu dentista con regularidad, los rayos X serán menos necesarios para ti. Pero si en cambio tienes antecedentes de caries, de enfermedades de las encías y de otros problemas con tu boca, puede ser que necesites radiografías dentales con más frecuencia para que tu dentista pueda diagnosticar y formular el tratamiento necesario para que tengas una buena salud oral.

 

Imagen © iStock / andresr

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