La crianza no es solo enseñar; también es una oportunidad para curarnos. Sanar el pasado mientras crías no solo es posible, sino transformador. Se ha hecho popular el “reparenting”, es decir, reconvertirnos en el padre o la madre que no tuvimos. Con esto podemos darnos los cuidados, límites y ternura que faltaron en nuestra infancia. Nunca es tarde para sanar el pasado.
¿Por qué sanar el pasado es tan importante hoy?
La llegada de un hijo activa recuerdos, miedos y patrones heredados. Muchas de nuestras reacciones surgen en automático. Exigencia excesiva, silencios ante el conflicto o perfeccionismo constante.
Trabajar en nosotros reduce la transmisión de heridas emocionales. Mejorando el vínculo familiar. Además, “la etapa perinatal y los primeros años son una ventana de sanación única. Cuidar al bebé puede también ayudar a la recuperación emocional”, opina el experto en terapia familiar, Geral Caro.
Este enfoque particular, debatido por algunos especialistas, está alineado con la crianza consciente. Una forma que promueve vínculos más seguros y saludables. Puedes revisar nuestros artículos sobre crianza.
Qué es el reparenting y cómo ayuda a sanar el pasado mientras crías
Consiste en enseñarte hoy aquello que no aprendiste en tu infancia. No se trata de complacerte sin límites, sino de construir una base emocional sólida. Sus pilares principales son:
- Disciplina amorosa. Hábitos pequeños y sostenibles que refuercen tu autocuidado.
- Autocuidado estable. Sueño, nutrición y movimiento regular.
- Regulación emocional. Herramientas para calmarte y procesar emociones.
- Alegría. Recuperar el juego, los hobbies y la risa cotidiana.
“Es muy importante que este proceso se haga acompañado de un especialista. Especialmente uno que conozca cómo apoyar mientras se está criando”, señala Geral.
Señales de que necesitas sanar el pasado mientras crías
- Autocrítica constante.
- Dificultad para pedir ayuda o proteger tus necesidades.
- Oscilaciones entre control excesivo y desconexión emocional.
- Repetir patrones con tus hijos que te generan dolor.
Esto no es motivo de culpa. Es una invitación clara a iniciar un proceso de sanación emocional criando.
Cómo empezar a sanar el pasado mientras crías
- Respira conscientemente 3 minutos diarios. Reduce la ansiedad y mejora la regulación emocional.
- Haz una promesa pequeña. Lograr 15 minutos de lectura o beber agua ayuda a la confianza interna.
- Dialoga con tu niño interior. Puedes, si lo deseas, escribirte una carta a la versión de ti de 6 años.
- Crea rituales de cuidado. Una rutina nocturna breve fortalece el vínculo contigo.
- Busca más apoyo profesional si duele mucho. Terapias con psiquiatra puede ayudar.
Ideas prácticas para padres recientes, futuros y actuales
- Reparenting en pareja. Hablen de sus expectativas y repartan tareas. Eso reduce conflictos. Decidan como criarán, para ayudar a fortalecer la seguridad de trabajar en equipo.
- Señal de SOS. Acuerden una palabra para pedir ayuda o tener espacio, sin explicaciones extensas.
Estas prácticas fortalecen el apego seguro, ampliamente recomendado por expertos.
Por otro lado, “nunca es tarde. Trabajar tus patrones mejora la relación con adolescentes y adultos. Trae más paciencia, límites más claros y una comunicación menos defensiva. Practica las disculpas. Pedir perdón cuando te equivocas es una reparación poderosa que modela humildad. Busca donde ellos quieren que cambies”, explica Geral Caro. La sanación emocional repara vínculos ya establecidos.
Cuando los adultos sanan, los hijos desarrollan mayor seguridad emocional. Además de mejores habilidades de autorregulación y menor riesgo de repetir patrones dañinos. La familia experimenta más empatía, menos conflictos y un estilo de crianza coherente y saludable. Sanar el pasado mientras crías es un proceso diario. Habrá errores, y eso es normal. No se trata de ser perfectos, sino de dar lo mejor de ti.
Preguntas y respuestas
¿Qué significa sanar el pasado mientras crías?
Significa trabajar tus heridas emocionales. Para no repetir patrones dañinos en la crianza.
¿El reparenting sirve, aunque mis hijos sean adultos?
Sí. Mejora la comunicación, los límites y la conexión emocional en cualquier etapa.
¿Necesito terapia para practicar reparenting?
No siempre, pero el acompañamiento profesional es muy recomendable en procesos profundos.
¿Qué beneficios tiene para mis hijos?
Más seguridad emocional, mejor autorregulación y relaciones familiares más sanas.
Por Carlos Diego Ibáñez
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