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La acumulación de grasas en el hígado no es una enfermedad exclusiva de los adultos y de quienes consumen alcohol. Un estudio reciente advierte sobre el aumento del hígado graso no alcohólico entre la población adolescente en Estados Unidos: al menos 1 de cada 10 la padece. En total, se habla de que hay 6 millones de niños y adolescentes que padecen esta enfermedad, y en gran parte son hispanos. Aquí te describo esta condición y también qué puedes hacer para prevenirla.

¿Qué es el hígado graso? Es una enfermedad que se produce debido a la acumulación de grasas en las células hepáticas (del hígado) o hepatocitos. La causa más frecuente es el consumo de alcohol. Sin embargo, cuando la persona que la padece no bebe o no lo hace con frecuencia, se denomina “hígado graso no alcohólico”. Esta condición está aumentando entre la población infantil y adolescente según un estudio reciente presentado en mayo de este año en San Diego, California durante la semana dedicada a las enfermedades digestivas.

Si bien la causa no está claramente determinada, el hígado graso no alcohólico entre los adolescentes puede ser causado por el aumento de la obesidad entre la población infantil y entre los adolescentes; debido a la pérdida o aumento de peso de manera oscilante (dietas de sube y baja), por culpa de las dietas de moda. Esta enfermedad se está convirtiendo poco a poco en la más frecuente entre los adolescentes que sufren de sobrepeso.

Según los datos presentados en San Diego por unos médicos de la Universidad Emory de Atlanta, la enfermedad del hígado graso no alcohólico aumentó de un 3.6% a un 9.9% entre 1988 y el 2008 en adolescentes entres los 12 y los 18 años. Unos estudios al respecto demostraron que el aumento está directamente ligado al nivel de obesidad de los niños y los adolescentes.

Estos datos confirman que la enfermedad del hígado graso no alcohólico se está volviendo muy común entre la población joven y es motivo de una alarma, pues sin duda causa complicaciones en el futuro como diabetes, hipertensión (y otras enfermedades cardíacas), así como el cáncer.

Si el hígado graso no se trata puede incluso a causar daños permanentes a este órgano. ¿De qué manera? Debido al exceso de grasa el hígado puede inflamarse, endurecerse y las células que lo forman pueden ser reemplazadas por tejido fibroso, como si fuera una cicatriz. A esto se le conoce como cirrosis.

La enfermedad del hígado graso por lo general no da síntomas (especialmente al principio) y se puede detectar durante un examen rutinario de sangre. Sin embargo, en algunos casos, puede causar fatiga, pérdida de peso y falta de apetito, debilidad, náusea, confusión y problemas para concentrarse.

¿Qué se puede hacer para prevenir el desarrollo del hígado graso en los niños y en los adolescentes? Lo principal, es llevar una dieta sana y hacer ejercicio regularmente para evitar el sobrepeso. Pero si las libras o kilos de más ya están presentes, recomiendo el ayudar a estos jóvenes a bajar de peso gradualmente (no más de 1 o 2 libras por semana). Así como evitar el consumo de harinas refinadas y el exceso de grasas.

El evitar tomar los medicamentos y los suplementos que no son necesarios también es clave. Recuerda que hasta una simple aspirina se procesa en el hígado.

El hígado graso también puede presentarse en las personas que tienen diabetes. Por eso, es importante hacer los estudios necesarios si hay alteraciones en las pruebas del funcionamiento del hígado para identificar cuál es el origen del problema para poder tratarlo de acuerdo al diagnóstico. Si se determina que de hecho se trata de hígado graso no alcohólico y que el exceso de peso es un factor causante y/o contribuyente, ya sabes lo que te va a recomendar tu médico.

Imágen © iStockphoto.com / Andrew Helwich

 

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