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El 29 de septiembre es el Día Mundial del Corazón, una fecha en la que se sigue insistiendo que las enfermedades cardiovasculares continúan siendo un reto, ya que son la primera causa de muerte en todo el planeta. Además, este año del 24 al 30 de septiembre se conmemora la Semana del Corazón. Hoy vamos a explicar cómo podemos diferenciar los síntomas de un infarto de los de una angina de pecho.

Los infartos de miocardio son de  los accidentes cardiovasculares más frecuentes. Pero, en ocasiones, sus síntomas pueden confundirse con otras condiciones, como la angina de pecho. El Dr. Juan Manuel Escudier, cardiólogo de la Unidad de Cuidados Agudos cardiológicos del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda (España), nos detalla las diferencias. 

La angina de pecho es una falta transitoria de riego de sangre a una zona del corazón. Puede suceder porque:

  • La existencia de estrechamiento (estenosis( Tenemos estrecheces u obstrucciones en las arterias que llevan la sangre al corazón (en las arterias coronarias)
  • Por situaciones que exigen alta demanda de flujo sanguíneo al propio corazón como puede ser un esfuerzo físico intenso, una subida muy importante de la tensión arteria o por una frecuencia cardiaca muy elevada Por una subida de tensión alta
  • Por una arritmia (un problema con la frecuencia de los latidos)
  • Los síntomas más típicos es la aparición de un dolor o malestar en el centro del pecho, habitualmente opresivo, aunque en ocasiones las molestias pueden reflejarse también en los brazos, más en el izquierdo, en el epigastrio (zona de la boca del estómago)  e incluso a la mandíbula. Puede acompañarse de naúseas , mareo y sudoración.  Si bien los síntomas son similares al infarto, suelen desaparecer en pocos minutos con el reposo. Aunque remitan estos síntomas debe acudirse a consultar al médico para que evalúe la situación.

La angina es transitoria y, aunque los síntomas son parecidos al infarto, desaparecen en pocos minutos aproximadamente a los cinco minutos con un poco de reposo. Pero, aunque desaparezcan, debe acudirse a consultar al médico para que evalúe la situación.

La principal causa suele ser por realizar un esfuerzo -subir unas escaleras, caminar de más- que tapona las arterias.

Los síntomas suelen ser la aparición de un dolor en el centro del pecho, que a veces se desplaza hacia los brazos e, incluso, a la mandíbula.

Diferencia con el infarto

Por el contrario, en el infarto existe una oclusión completa de (no es en las venas) la arteria se ocluye completamente. El motivo más frecuente es que se forma un trombo, que es una masa de sangre formada por la unión de plaquetas, proteínas y células.  Puede formarse por diferentes motivos:

  • Lesión en la vena (por un hueso roto, una lesión en el músculo)
  • Circulación lenta en la sangre (por no movernos o estar en la cama o sentados mucho tiempo)
  • Aumento de los estrógenos por la píldora, terapia de reemplazo hormonal o embarazo
  • Enfermedades crónicas del corazón, los pulmones, intestinos, cáncer…
  • Otros factores como edad, enfermedad previa, antecedentes familiares, obesidad

En el infarto, la diferencia frente a la angina es que los síntomas no desaparecen pasados unos minutos, por lo que debe avisarse cuanto antes a los servicios de emergencia para realizar un electrocardiograma, y si se confirma el diagnóstico, derivar urgentemente a un hospital para aplicar un tratamiento de reperfusión (habitualmente mediante un cateterismo) “Los síntomas y su intensidad son los mismos en el infarto y angina. En muchas ocasiones, No siempre se siente dolor intenso, a veces es una sensación de un peso en el pecho acompañado de  sensación de mareo y sudores”, advierte el Dr. Escudier.

El riesgo tanto de infarto como de angina de pecho aumenta en personas:

  • De más de 40 años (quizás pondría que a más edad más riesgo)
  • Con antecedentes familiares (Antecedentes familiares enfermedad cardiovascular prematura (varón <55 años, mujer <60 años)
  • Varones (tienen más riesgo que las mujeres en edades precoces <50 a)
  • Fumadoras
  • Hipertensas
  • Con diabetes
  • Con colesterol elevado
  • Otros factores que también influyen son la obesidad, el sedentarismo, y estados de ánimo como la depresión o el estrés entre otros

Esta semana estamos descubriendo información muy interesante relacionada con la salud de tu corazón, ¡no te pierdas todos los artículos que estamos preparando!

 

Por Javier Granda Revilla
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Imagen: ©istockphoto.com / jun

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