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Seguramente te ha pasado al hacer ejercicio intenso que sientes una sensación de ardor, como si el músculo te quemara. Esa sensación se produce por el ácido láctico, que cuando se acumula en exceso causa esas sensaciones molestas.

Cuando te ejercitas intensamente, y no le llega suficiente oxígeno al cuerpo, el mismo produce una sustancia llamada ácido láctico o lactato. Ese ácido les permite a los músculos continuar la actividad intensa por uno a tres minutos, pero no más. Entonces causa que te arda el músculo y pares de hacer ejercicio. Lo hace para protegerte, especialmente, proteger a tus músculos.

En el momento que paras, el músculo empieza a recibir oxígeno, la acidez empieza a disminuir y las fibras musculares empiezan a re-establecerse. Si no recibieran ese oxígeno se podrían dañar. Pero una vez que paras, no hay problema. El ardor para y todo vuelve a la normalidad.

Tu cuerpo es una maravilla de la naturaleza. Aprende a escuchar a sus señales para evitar hacerte daño.

 

Imagen © iStock / STEEX

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