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Aproximadamente 1 de cada 4 personas con VIH también están infectados con el Virus de la Hepatitis C (VHC). Si eres VIH positivo, pide que te hagan una prueba de detección del VCH y empieza cuanto antes a cuidarte, antes de que se afecte tu hígado.

El virus de la Hepatitis C es una infección que afecta tu hígado. La palabra Hepatitis quiere decir literalmente “inflamación del hígado” y puede provocar que este órgano de tu cuerpo no funcione adecuadamente.

El hígado es sumamente importante para tu cuerpo y sin él no podrías vivir. Su importancia se debe a que se encarga de eliminar sustancias tóxicas de tu sangre, ayuda a digerir alimentos y a almacenar nutrientes, y también ayuda a combatir infecciones.

De acuerdo con los Centros de Control de Enfermedades de Estados Unidos, (CDC por sus siglas en inglés), “aproximadamente la cuarta parte de las personas infectadas por el VIH en Estados Unidos, se encuentran también infectadas por el virus de la Hepatitis C (VHC)”.

¿Qué tiene que ver una infección con la otra? Como ambas se transmiten casi de la misma manera, quizá no te llame la atención, ahora que conoces este dato, que las dos enfermedades estén tan relacionadas. Se transmiten:

  • A través de relaciones sexuales con una persona infectada
  • Al tener una vida sexual muy activa, con varias parejas sexuales, sin la protección adecuada
  • Al usar drogas inyectadas y compartir jeringas con personas infectadas
  • A través de transfusiones de sangre o trasplantes de órganos de personas infectadas
  • Al nacer de una madre infectada

De todas estas formas de transmisión, las personas que más riesgo tienen de padecer del virus de la Hepatitis C (VHC) y el VIH al mismo tiempo son, en primer lugar, los consumidores de drogas ilegales inyectadas. Según datos del CDC, la mayoría de los casos de co-infección (personas infectadas por los dos tipos de virus), entre el 50% y el 90%, surgen así.

En segundo lugar, las personas con hemofilia que recibieron tratamientos con productos derivados de sangre fabricados antes de 1987 también están en riesgo de tener ambas infecciones, ya que hasta ese año esos productos no se podían revisar para evaluar la presencia de estos virus.

¿Qué pasa si tienes las dos infecciones? Por sí sola, la Hepatitis C es bastante riesgosa para la salud, y es la una de las principales causas de enfermedades hepáticas (del hígado) crónicas en Estados Unidos.

Y cuando tienes el VHC y el VIH al mismo tiempo, la situación puede ser aún más peligrosa. Se dice que el VHC es una infección oportunista, pues se aprovecha del VIH para avanzar y causar daño a tu hígado más rápido de lo normal. El CDC informa que la infección por VHC se vuelve crónica en el 75-85% de las personas que tienen el VIH, y el 70% desarrolla enfermedades hepáticas crónicas como cirrosis. ¡Esto es más de la mitad!

Aunque hasta ahora no se ha podido comprobar que la Hepatitis C provoque que el VIH avance más rápidamente hacia el SIDA, sí se ha convertido en una de las causas principales por las cuales los pacientes que son VIH positivos requieren hospitalización. Incluso, se ha convertido en una de las primeras causas de muerte en estos pacientes.

Cuando tienes ambas infecciones, los tratamientos generan un círculo vicioso que no te permite mejorar tu estado de salud. Para comenzar, algunos medicamentos contra el VIH afectan el hígado. Pero, el tratamiento contra el VHC es menos efectivo si tienes el VIH. Y al final, si tu hígado está fallando, no puede metabolizar los medicamentos antirretrovirales (contra el VIH). Es un espiral sin fin si no lo detienes a tiempo.

Por eso, si eres VIH positivo o crees que puedes estar en riesgo de estar infectado, habla con tu médico pronto para que te hagan una prueba de detección del VHC. Si no estás infectado con Hepatitis C, no bajes la guardia y empieza cuanto antes a prevenir esta infección. Y si tienes las dos infecciones, es importante que te inicien el tratamiento adecuado para las dos enfermedades. Asegúrate que entiendes cómo controlarlas antes de que tu hígado se afecte seriamente. Habla con tu médico. Probablemente te recomiende que te vacunas contra otros tipos de hepatitis A y B, si no lo haz hecho) y que evites las bebida alcohólicas.

Todavía hay mucho que puedes hacer, así que entre más pronto empieces a cuidarte, mejor.

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