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Si bien el sexo es un placer que brinda beneficios importantes para la salud, es más importante aún mantener relaciones sexuales seguras para evitar el contagio de distintos tipos de enfermedades de transmisión sexual (ETS). Al respecto, un estudio de laboratorio reciente encontró que una proteína de la placenta podría ayudar a combatir ese riesgo en las mujeres.

Las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) son infecciones que se adquieren al tener relaciones sexuales con alguien que está infectado. Pueden ser provocadas por bacterias, parásitos o virus, y afectan tanto a los hombres como a las mujeres por igual, aunque en muchos casos los problemas de salud que provocan pueden ser más graves en las mujeres que en sus parejas del sexo masculino. Así, por ejemplo, si una mujer embarazada padece alguna ETS, puede causarle problemas de salud al bebé.

Entre las enfermedades de transmisión sexual más comunes, se encuentran:

  • Clamidia
  • Gonorrea
  • Herpes simple
  • VIH/SIDA
  • VPH (Virus del Papiloma Humano)
  • Sífilis
  • Tricomoníasis
  • Hepatitis
  • Enfermedad Inflamatoria Pélvica (EIP)

Si tienes alguna ETS causada por bacterias o parásitos, el médico puede darte antibióticos u otros medicamentos para combatirla. Pero si padece alguna ETS causada por un virus (como el VPH o el VIH), no hay curación.  

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Y si bien algunas veces los medicamentos pueden mantener la enfermedad bajo control, lo ideal sería prevenir el contagio. Para ello, lo que se recomienda es utilizar preservativos de látex de manera correcta. Esto reduce mucho el riesgo de adquirir y contagiarse de alguna ETS, aunque no lo elimina por completo.

Al respecto, un nuevo descubrimiento deja abierta una pregunta: ¿y si el antídoto estuviera en el propio cuerpo? Según un estudio desarrollado por unos investigadores de la Universidad de Maryland en College Park, en Estados Unidos, una proteína de la placenta podría ayudar a combatir las enfermedades de transmisión sexual en las mujeres.

Además, los autores sugieren que las vacunas que provocan la producción de anticuerpos protectores en el tracto genital femenino podrían ayudar a prevenir las enfermedades transmitidas sexualmente. El tracto genital femenino (constituido por la vagina, el cérvix o cuello de la matriz, el útero o matriz y las trompas de Falopio) tiene una variedad de anticuerpos que ayudan a combatir las enfermedades, pero se desconoce cómo lo hacen.

Considerando esto, los investigadores trataron de determinar cómo los anticuerpos pasan a través de las células para alcanzar el interior del tracto genital. Así descubrieron que una proteína inmune (o inmunológica) llamada receptor Fc neonatal, conocida por su papel en el transporte de anticuerpos maternos de la placenta al flujo sanguíneo del feto, también ayuda a transportar los anticuerpos a lo largo de ciertos tejidos del tracto genital.

Si bien este hallazgo corresponde a un estudio de laboratorio, es decir que se realizó con animales, brinda nueva información para buscar curas más eficaces contra las enfermedades de transmisión sexual.

Mientras tanto, lo más importante es prevenir y para eso hay varias cosas que puedes hacer, por ejemplo:

  • Conoce a tus parejas sexuales y limita el número de ellas. Cuantas más parejas tengas (tu y/o tu o tus parejas), mayor será el riesgo de contraer una enfermedad de transmisión sexual.
  • Evita los actos sexuales arriesgados o violentos, como los que desgarran o rompen la piel. Hasta las cortadas pequeñas que no sangran permiten la entrada y la salida de gérmenes. En este sentido, el sexo anal conlleva un riesgo mayor ya que los tejidos del recto se desgarran con facilidad.
  • Usa un condón de látex de manera adecuada, cada vez que tengas sexo vaginal, oral o anal. Los condones lubricados con espermicidas no ofrecen una mayor protección. Además, el uso frecuente de ciertos espermicidas puede aumentar el riesgo de contraer VIH.
  • En algunos casos puedes vacunarte, por ejemplo, para prevenir la hepatitis B y el VPH.

Con todas estas precauciones, ya estás listo para dejarte llevar por la imaginación y el placer, y disfrutar de una vida sexual más saludable. Por supuesto, si tienes algún síntoma o notas algo extraño en tu cuerpo que creas que puede estar vinculado con alguna ETS, consulta con un especialista que pueda indicarte si en verdad existe algún problema y cómo tratarlo.

Imágen © iStockphoto.com / Jess Wiberg

Si bien el sexo es un placer que brinda beneficios importantes para la salud, es más importante aún mantener relaciones sexuales seguras para evitar el contagio de distintos tipos de enfermedades de transmisión sexual (ETS). Al respecto, un estudio de laboratorio reciente encontró que una proteína de la placenta podría ayudar a combatir ese riesgo en las mujeres.

Las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) son infecciones que se adquieren al tener relaciones sexuales con alguien que está infectado. Pueden ser provocadas por bacterias, parásitos o virus, y afectan tanto a los hombres como a las mujeres por igual, aunque en muchos casos los problemas de salud que provocan pueden ser más graves en las mujeres que en sus parejas del sexo masculino. Así, por ejemplo, si una mujer embarazada padece alguna ETS, puede causarle problemas de salud al bebé.

Entre las enfermedades de transmisión sexual más comunes, se encuentran:

  • Clamidia
  • Gonorrea
  • Herpes simple
  • VIH/SIDA
  • VPH (Virus del Papiloma Humano)
  • Sífilis
  • Tricomoníasis
  • Hepatitis
  • Enfermedad Inflamatoria Pélvica (EIP)

Si tienes alguna ETS causada por bacterias o parásitos, el médico puede darte antibióticos u otros medicamentos para combatirla. Pero si padece alguna ETS causada por un virus (como el VPH o el VIH), no hay curación.

Y si bien algunas veces los medicamentos pueden mantener la enfermedad bajo control, lo ideal sería prevenir el contagio. Para ello, lo que se recomienda es utilizar preservativos de látex de manera correcta. Esto reduce mucho el riesgo de adquirir y contagiarse de alguna ETS, aunque no lo elimina por completo.

Al respecto, un nuevo descubrimiento deja abierta una pregunta: ¿y si el antídoto estuviera en el propio cuerpo? Según un estudio desarrollado por unos investigadores de la Universidad de Maryland en College Park, en Estados Unidos, una proteína de la placenta podría ayudar a combatir las enfermedades de transmisión sexual en las mujeres.

Además, los autores sugieren que las vacunas que provocan la producción de anticuerpos protectores en el tracto genital femenino podrían ayudar a prevenir las enfermedades transmitidas sexualmente. El tracto genital femenino (constituido por la vagina, el cérvix o cuello de la matriz, el útero o matriz y las trompas de Falopio) tiene una variedad de anticuerpos que ayudan a combatir las enfermedades, pero se desconoce cómo lo hacen.

Considerando esto, los investigadores trataron de determinar cómo los anticuerpos pasan a través de las células para alcanzar el interior del tracto genital. Así descubrieron que una proteína inmune (o inmunológica) llamada receptor Fc neonatal, conocida por su papel en el transporte de anticuerpos maternos de la placenta al flujo sanguíneo del feto, también ayuda a transportar los anticuerpos a lo largo de ciertos tejidos del tracto genital.

Si bien este hallazgo corresponde a un estudio de laboratorio, es decir que se realizó con animales, brinda nueva información para buscar curas más eficaces contra las enfermedades de transmisión sexual.

Mientras tanto, lo más importante es prevenir y para eso hay varias cosas que puedes hacer, por ejemplo:

  • Conoce a tus parejas sexuales y limita el número de ellas. Cuantas más parejas tengas (tu y/o tu o tus parejas), mayor será el riesgo de contraer una enfermedad de transmisión sexual.
  • Evita los actos sexuales arriesgados o violentos, como los que desgarran o rompen la piel. Hasta las cortadas pequeñas que no sangran permiten la entrada y la salida de gérmenes. En este sentido, el sexo anal conlleva un riesgo mayor ya que los tejidos del recto se desgarran con facilidad.
  • Usa un condón de látex de manera adecuada, cada vez que tengas sexo vaginal, oral o anal. Los condones lubricados con espermicidas no ofrecen una mayor protección. Además, el uso frecuente de ciertos espermicidas puede aumentar el riesgo de contraer VIH.
  • En algunos casos puedes vacunarte, por ejemplo, para prevenir la hepatitis B y el VPH.

Con todas estas precauciones, ya estás listo para dejarte llevar por la imaginación y el placer, y disfrutar de una vida sexual más saludable. Por supuesto, si tienes algún síntoma o notas algo extraño en tu cuerpo que creas que puede estar vinculado con alguna ETS, consulta con un especialista que pueda indicarte si en verdad existe algún problema y cómo tratarlo.

Imágen © iStockphoto.com / Jess Wiberg

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